junio 8, 2018

Casualmente

Creo que uno de los malestares más comunes que enfrenta cada individuo en la sociedad viene a raíz de esa tendencia mundial de clasificar y agrupar a las personas. Y los comprendo– es mucho más fácil hacer eso en lugar de tener que lidiar con diferencias y preferencias individuales. El riesgo que se corre es que las personas agarran esas generalizaciones a pecho y se mantienen esclavizadas a ideas, opiniones y definiciones arcaicas y estereotípicas muy dañinas.

Hay varias cosas que tradicionalmente se han dicho que les gustan a todas las mujeres que yo, en lo personal, detesto o simplemente no me interesan ni un poquito. Me refiero a ir de compras, los zapatos, el maquillaje y los famosos manicure y pedicure. Nunca en mis casi 5 décadas me he hecho manicure y el pedicure lo reservo para ocasiones especiales. De esas que vienen dos veces al año.

Pues se acerca una de esas ocasiones especiales así que hice mi respectiva cita para el pedicure. Resulta que cuando llegué al lugar me percaté que había olvidado el libro que leería durante los minutos de tortura. Miré mi reloj y noté que tenía 10 minutos antes de la hora pactada, así que entré al supermercado para ver si encontraba algo interesante para leer.

En la entrada vi el libro de cierto futbolista. Lo tomé y leí la contraportada pero, aunque supongo que su biografía es interesante, no sentí que quería leer eso en ese momento. Así que me dirigí hacia el lugar donde tienen los libros y las novelas. Miré mi reloj y ya había perdido algunos minutos. Revisé el anaquel y nada llamó mi atención.

Justo cuando decidí simplemente agarrar cualquier libro con tal de llegar a tiempo a mi cita, vi más libros en la última hilera pegada al piso. Las portadas eran sencillas, nada atractivas y se notaba que eran parte de una colección. Escogí dos. Había escuchado de ambos autores así que aunque los títulos no me llamaban la atención, tenía la fe de que había escogido bien.

Abrí el libro y estuve a punto de saltarme el prólogo. Pero algo me dijo, tienes que leer esa parte. Te soy honesta, pocas veces leo introducciones. Sin embargo empecé y en la segunda página leí algo que me impactó porque lo había escuchado antes.

Al terminar mi proceso la especialista me comentó que antes leía mucho pero que ya no y me pidió consejos para empezar a leer de nuevo. Le dije que es fácil en esta época enredarse con el teléfono y no darse cuenta de la cantidad de tiempo que uno pasa en eso. Le expliqué que hace años yo había tomado la decisión de no tener Facebook ni Twitter en mi celular y que nunca había tenido cuenta de Instagram porque necesito poder despegarme del teléfono.

Me miró con tristeza. Sé que mis consejos eran demasiado radicales para alguien que ha decidido ser como todos los demás.

Eso lo acababa de leer en el prólogo. Hay personas que deciden permanecer dormidas para luego echarle la culpa de su pobreza a la cama.

  1. Tu felicidad y tu prosperidad no están en manos de los demás.
  2. Las cosas que ocurren a tu alrededor no son por mera casualidad.
  3. Cada experiencia trae una lección para ti. Puedes ignorarla y seguir con lo de siempre o puedes prestar atención y hacer los cambios necesarios.
  4. Si no quieres obtener los resultados que obtienen todos los demás, tendrás que dejar de hacer lo que hacen todos los demás
  5. Es tu decisión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*