octubre 24, 2017

El que pierde

A veces creo que el mundo funciona al revés. Hay demasiadas personas confundidas por ahí que creen que es perfectamente normal y aceptable andar amargados porque es lunes. O que no tiene nada de malo arrebatarse por eventos y situaciones sin importancia. Siempre me he preguntado qué se gana cuando está el tráfico parado porque simplemente hay demasiados carros en la vía y se pone un genio a pitar con violencia como si los carros dijeran: ‘¡Ay! Se aburrió el Sr. López. Ahora sí nos vamos a mover.’

Pero he notado que estas cosas suceden porque la mayoría de las personas simplemente se han acostumbrado a seguir lo que aprendieron sin cuestionar. No se detienen para preguntar si lo que creen o hacen tiene en realidad sentido. Simplemente lo hacen porque siempre se ha hecho de esa manera o porque lo aprendieron así de la abuela.

Esto sucede en todos los ámbitos y particularmente en las relaciones de pareja.

En cuanto al trabajo se nos ha inculcado que uno debe odiar al jefe, hacer el mínimo esfuerzo, odiar los lunes, vivir por la llegada del fin de semana y exigir aumentos aunque uno no esté agregando más valor a la empresa.

Recientemente contraté a alguien para que trabajara mis días más pesados y noté cómo llegaba con la cara amarrada totalmente convencida que así es que debe ser. No duró mucho tiempo. No tengo tiempo para chiquilladas.

En cuanto a las relaciones nos han inculcado que a los hombres hay que controlarlos, mandarlos y someterlos, que a las mujeres uno se las gana solo con flores y palabras bonitas, que el día de San Valentín es importante, que el sexo es lo que enamora, que los celos son señal de amor, que los hombres no pueden evitar ser infieles… Es una lista larga de creencias dañinas que controlan cómo nos presentamos en nuestras relaciones. ¡Con razón tanto caos en las parejas!

No es tan complicado como parece. Todo sería diferente si las personas dejaran de exigir de los demás lo que ellos mismos no se han dado. Si tú no te amas, dime: ¿cómo esperas que otros lo hagan? Es que el amor propio va más allá de ponerse a dieta y vestirse bonito. De eso dependen tus finanzas, tus relaciones, tu salud física, tu bienestar emocional, la manera en que los demás te tratan y mucho más. Y con ‘amor propio’ no me refiero a la arrogancia aquella que hace que algunos se crean mejores que otros. Ya he dicho varias veces que la arrogancia es la falta de amor propio enmascarada.

En cuanto dejemos de creer que la vida simplemente sucede y que hay personas con buena suerte y otros con mala suerte y que ni modos, hay que enfermarse… todo cambia.

Cada semana converso con media docena de mujeres con el corazón roto. Todas llegaron a mí convencidas que hay que sufrir y llorar, perder peso y enfermarse cuando la pareja se ha ido. Al menos que tengas 15 años, el final de una relación no es el fin de tu vida.

¿Cómo se sana un corazón roto? Te llenas de tanto amor por ti mismo que no te queda espacio para el dolor. Repasas en tu mente lo maravillosa que eres hasta que quedes convencida que el que se fue perdió.

2 Comments

  1. Marilyn Quiroz octubre 24, 2017 7:15 pm

    Muy cierto lo que mencionas en tu lista de cosas que supuestamente controlan nuestro dia a dia y toda la vida , rompiedo con lo establecido vivimos mas libres , mas felices ,no hay porque amargarse por lo que no podemos cambiar mas bien , hay que agradecer por todo malo o bueno y seguir tratando de hacer las cosas mejor cada dia, exigirnos a nosotros dejando de ilusionarnos con lo que puede o debe suceder .

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  2. Joy Philip noviembre 7, 2017 5:54 am

    This twisted notion society insists on placing upon us that one size fits all is what I have always fought against. I prefer to dance at my on tune. The action of doing something unique and amazingly different every day sounds more appealing to me that following someone elses in society definition of how it should be.

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