February 14, 2018

Lo que no resuelve nada

En el mes de diciembre me acerqué a la oficina que presta cierto servicio para hacer el pago acostumbrado de la mensualidad. Trato de ir el mismo día todos los meses porque así lo anoto en mi agenda. El costo del servicio es fijo y siempre pago con cheque.

Al llegar al sitio noté que había una fila más larga de lo normal y parecía no avanzar. Después de dos horas en la fila, finalmente me atendieron. La joven cajera me informó que debía dos mensualidades. Le dije que hasta donde yo sabía no existía ningún mes entre noviembre y diciembre. La joven me dijo que hiciera un reclamo, pero como ya habían pasado dos horas, no tenía el mínimo deseo de pasar más tiempo en ese lugar. Le pagué la mensualidad correspondiente al mes de diciembre y me retiré segura que ellos se darían cuenta del error.

Noté que muchas personas gritaban molestas y decían que la empresa les estaba obligando a pagar un mes adicional. Unos decían que llamarían a los periodistas porque esto era un abuso. Pero como no participo de histeria colectiva, me fui.

En enero regresé a las oficinas de la misma empresa para hacer el pago correspondiente. Nuevamente me tocó esperar en una fila por más de dos horas. Las personas gritaban furiosas y en la fila corría el rumor de que la empresa en verdad estaba obligando a todos a pagar un mes adicional. No tenía sentido nada de eso, ¿cómo una empresa que presta ese servicio va a obligar a toda la región a pagar 13 meses en un año?

Cuando llegó mi turno para pagar, la chica en la ventanilla me indicó que tenía un mes pendiente y que me estaban cobrando recargo por eso. Le dije que no pagaría ningún recargo porque seguramente había sido un error del sistema. Le entregué el cheque con la cantidad acostumbrada y me retiré, pensando en que pronto tendría que regresar para hacer el reclamo porque esto no tenía sentido.

Unas semanas más tarde me acerqué a las oficinas para finalmente hacer el reclamo. Me tocó esperar casi tres horas escuchando gritos, quejas, lamentos y amenazas. La joven que me atendió me dijo que sí, en el sistema salía que yo tenía una mensualidad pendiente. Ella imprimió mi historial de pago y trató de indicarme dónde estaba el mes faltante. Le sonreí y le dije: “te equivocas. Me tengo que retirar porque tengo una cita, pero regresaré a demostrarte tu error”.

Dos semana después me acerqué a la oficina nuevamente. Al hacer el pago del mes de febrero, la joven en la ventanilla me indicó que tenía un mes pendiente. “Lo va a pagar?” preguntó. “No”, le dije con mi sonrisita y le di el cheque con la cantidad acostumbrada. Eran las 9:30 de la mañana cuando  tomé el numerito para hacer el reclamo. El lugar no estaba tan lleno así que estaba segura de salir rápido.

En mis manos traía los recibos del 2017, el historial de pago en el que claramente se veían mis 12 pagos anuales desde el 2010 y también una carta en la que contaba mi experiencia y les daba el tiempo legal para aclarar el asunto. En las siguientes horas entraban  y salían personas gritando y amenazando.

Alguien contó que hace unos días algunas personas se enojaron y rompieron el vidrio de la puerta. Varios dijeron que a ellos también les habían cobrado un mes de más pero que lo pagaron porque se cansaron de reclamar. Un señor muy molestó insultaba agresivamente a todos los colaboradores de la empresa hasta que le dijeron que llamarían a la policía. El ambiente en esa oficina era sumamente desagradable y tenso.

Esperé mi turno. No es fácil mantener la paz en medio de la tormenta.

A las 11 finalmente llamaron mi número y con un exceso de tranquilidad le expliqué a la funcionaria mi situación. Le mostré cómo el historial que ella misma había impreso mostraba claramente mis 12 pagos anuales. Le entregué la carta que llevaría a la entidad gubernamental encargada y le dije que ya no podía seguir yendo a esa oficina a perder mi tiempo. La chica miró los papeles, miró mis recibos, firmó la carta y milagrosamente encontró el error en el sistema de inmediato.

Me retiré casi riendo a carcajadas. A casi todos les sucedió lo mismo que a mí. Estamos hablando de miles de usuarios afectados por lo que quizás fue un error del sistema o quizás fue un robo. Nunca lo sabremos. Pero cada persona decidió cómo reaccionar ante la situación.

La reacción más común fue gritar y amenazar. Eso no sirvió porque aunque a varios les quitaron los cargos brujos, ¿cuál fue el costo? Nunca gana quien somete su mente a tanta negatividad.

Otros simplemente pagaron para no causar pleitos. Eso tampoco sirvió porque es apadrinar el abuso.

Muy pocos se atrevieron a actuar porque es más fácil hacer lo que hacen los demás.

¿Cómo te presentas en la vida? Pues eso dependerá de los resultados que quieres obtener, ¿no?

6 Comments

  1. Marta February 15, 2018 12:36 am

    Mil gracias por la reflexión, mi paz y mi reacción ante los problemas no los deben definir las masas ni las circunstancias, pero la sabiduría que nos da Dios cada día.

    Abrazos

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    • Dinorah Blackman February 15, 2018 8:09 am

      Con gusto, Marta. Gracias por leer y comentar!

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  2. Mercia Van Horne February 15, 2018 10:13 am

    Estuve allí. Pagué el costo adicional porque no estaba dispuesta bajo ninguna sircunstancia a permanecer allí de pie por mas tiempo con un bebé de 7 meses en brazos. Yo sé que es una estafa, mas todos sufrimos las consecuencias de nuestras maldad tarde o temprano. Mi paz a de ser temprana.

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  3. Karol February 15, 2018 12:37 pm

    Nos dejamos llevar por las malas situaciones del día y perdemos la calma, y así formamos parte de las masas histéricas

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    • Dinorah Blackman February 16, 2018 6:00 pm

      Es tan fácil dejarse llevar por esa corriente de negatividad…

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  4. Joy Philip February 15, 2018 5:00 pm

    Si no hubiese leído bien creería que era una escena sacada de una obra de teatro de melo drama, toda esa gente haciendo ruido en vez de pensar con claridad, mostrar con calma y paciencia el error del sistema.
    Cada vez que las personas se vuelven reactivas en vez de proactivas ocurren las situaciones descritas.

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