septiembre 23, 2017

Enredos en las redes

Empecé a tomar clases de danza oriental (bellydance) como en abril del 2012. En diciembre subí a mi cuenta de Facebook algunas fotos de la presentación de fin de año en la que participé. Hubo reacciones mixtas: muchas personas me felicitaron, algunas otras me borraron de Facebook y una o dos se atrevieron a cuestionar mi participación en ese tipo de eventos.

Era de esperarse, pues durante varias décadas fui congregante y líder de cierta denominación religiosa en la que las joyas, el maquillaje y el baile son inaceptables. Un gran porcentaje de mis contactos son personas que conocí durante esa etapa de mi vida. A pesar de haber dejado de asistir a sus congregaciones, muchos de ellos vieron mi separación como una ‘etapa de rebeldía’ que pronto terminaría. Más de uno preguntó con quién me había peleado, pues ese es el motivo más común de alejamiento. La rutina generalmente es: hay una discusión, un miembro se aleja por un tiempo, sucede una tragedia y este miembro se arrepiente y regresa.

En noviembre del 2014 falleció mi padre, un hombre muy conocido en ese círculo. No imaginan mi sorpresa cuando dos docenas de personas que me habían eliminado de Facebook empezaron a enviarme solicitudes de amistad. La confusión me duró solo unos días, luego entendí. Ellos simplemente asumieron que la tragedia me traería ‘de vuelta al redil’. Obviamente no acepté a ninguno pues si no estás conmigo para celebrar no necesito tus lagrimitas.

Ese año igual participé de la presentación de fin de año y cuando subí las fotos, varios otros que habían permanecido por motivos que desconozco, me eliminaron de sus listas de amistad. Supongo que creen que uno demuestra amor por los difuntos poniendo su vida en pausa indefinidamente y simultáneamente cambiando la foto de perfil por cintas negras.

Este 2017 ha traído varios desastres naturales. Recientemente los huracanes, las tormentas y los terremotos han dejado a muchos perplejos y aterrorizado a otros. También han aparecido cualquier cantidad de predicadores que se aprovechan del miedo colectivo para hacer predicciones de condenación, juicio venidero y el fin de la gracia. Mi bandeja de entrada de Facebook ha sido víctima de una infestación de videos y memes con el mensaje de que si no me arrepiento, me quemaré eternamente en el infierno.

No entiendo a quién se le ocurrió que ese tipo de mensajes son un método efectivo para inspirar a las personas. Tampoco sé a qué se debe que tantos crean que yo voy camino a la perdición. La parte que más me confunde es que nuevamente empiezo a recibir solicitudes de amistad de aquellos que una vez me creyeron tan perversa, que fue necesario eliminarme de sus listas.

¡Qué enredo! Parece que esto de las redes sociales ha hecho a demasiadas personas creer que tienen un púlpito. Creen que tienen el deber de juzgar, criticar, rechazar, insultar, ofender y condenar en nombre del cristianismo. Me parece que mientras más avanzamos como civilización, nos volvemos menos tolerantes.

El asunto es que no volveré a agregarlos. Creo que a los 5 años de edad dejé de resolver conflictos gritando  ¡no te hablo!

Mi decisión es por el bien de todos aquellos que no han madurado y no han aprendido a respetar las diferencias. No vaya a ser que mañana se me ocurra pintarme el cabello de rosado y se vean en la molestosa tarea de volver a borrarme.

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4 Comments

  1. Michelle septiembre 23, 2017 11:17 pm

    Jajajajajjjajaja bueno en definitiva la lección de la semana que pasó los debio haber ayudado a aquellos herman@s, en el tema de estos enredos en los que nos metemos por simplemente no aceptar las diferencias. Debemos madurar y avanzar pues al.cielo no se va dos x uno ni x.promociones en grupo ;).

    Saludos y Feliz Semana.

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  2. Karol septiembre 24, 2017 11:04 pm

    Particularmente siempre tengo mis reservas a esos temas, pues la gente no sabe respetar las diferencias y cuando digo que no necesito de templos o guías religiosos (como quieran llamarlos)….es es por que simplemente me conecto con mi ser supremo donde me encuentre, todo es parte de él, todo lo que nos rodea es parte de él y negarlo es negar su creación, y veras como me acatan por mi ideología persona.

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  3. Mercia Van Horne octubre 13, 2017 1:32 pm

    Sigo recibiendo solicitudes de personas que no conozco. Hasta me envían de mensajeros a otros que conozco para pedir que los añada. Por qué al humano le cuesta tanto practicar: ‘El respeto al derecho ageno es la paz?’ o ‘Estad siempre gozosos?’ o ‘Mirad cual amor nos ha dado el Padre; que seamos llamados hijos de Dios?’ Ya veo, se memorizan para defensa, no se internaliza para vivirla. Qué triste.

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  4. Joy Philip noviembre 7, 2017 5:37 am

    Y yo que pensaba que era la única con esté tipo de enredos y líos. Me he reído a carcajadas al leer el blog. Puedo entender las situaciones perfectamente. Muchas personas aún no entienden que ellos no han sido denominados jueces para juzgar a nadie. A pesar de que se supone que con el tiempo las personas deben madurar y enmendar sus errores y acciones negativas del pasado que causan que otros se alejen, toman una postura de que ellos están en lo correcto y uno es el que está mal. En vez de aceptar, validar y apoyar la decisión tomada, respetando el derecho individual de la persona.

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