junio 15, 2017

Frutos podridos

La Biblia dice:

Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos…

Así que, por sus frutos los conoceréis.

Es sabiduría antigua y no se limita a la agricultura. Aplica a las personas y las organizaciones también. Es precisamente de eso que quiero hablarte.

Anoche fui al supermercado y justo cuando me acercaba a la caja, pasó frente a mí un pastor a quien conozco desde hace varios años. Es más, éramos amigos. Trabajábamos juntos con los niños y jóvenes de la iglesia. Pero el señor tomó pose de bailarín (con el cuello estirado), me miró como si fuera una extraña y siguió su camino.

No es la primera vez que sucede eso.

Una vez me encontré con dos señores que asistían a la misma congregación que yo frecuentaba. Fue también en el supermercado. Estos me miraron a la cara y se burlaron de mí. Uno señaló con un dedo y rió con una carcajada forzada. No me ofendí, les regalé mi sonrisita especial porque me dio lástima la niñería de ellos.

Una chica que había sido mi amiguita en la universidad me encontró por Facebook hace unas semanas. Me dio gusto saber de ella. Ayer recordé algo jocoso que nos había sucedido y entré a su página para comentárselo y no te imaginas mi sorpresa cuando noté que me había eliminado. Seguramente vio mis fotos con el ombligo afuera y los aretes grandes y se escandalizó. Lo mismo ha sucedido con tres o cuatro más.

¿Qué está sucediendo?

Pues dejé de pertenecer a la misma organización que todos ellos y parece que por tomar esa decisión pasé a ser persona non grata.

Por sus frutos… Por los resultados que ves en sus vidas

No tiene sentido esa actitud. Se supone que deberían amar a todos. ¿No dice la Biblia que lo que identifica a los seguidores de Cristo es el amor? Pero en lugar de eso han optado por mostrar sus frutos podridos en un intento fallido de superioridad.

Los conocerás… Te darás cuenta de quiénes realmente son

Es triste cuando decidimos rechazar a las personas simplemente porque son diferentes. Me refiero a raza, etnia, creencias, apariencia, tendencias o estatus socio-económico. Hemos creado una sociedad en la que nadie tiene derecho a salirse del molde.

Pero se les olvida lo que dice la Biblia. Tenemos que dejar de juzgar por las apariencias (porque Dios sólo ve el corazón) y empezar a prestar atención a los frutos– no a las palabras ni a las fotos– si no a lo que producen en sus vidas.

Te invito a abrir tu mente y tu corazón. Y si has de rechazar a alguien que nunca sea porque piensa diferente. Que sea porque sus frutos apestan y no aportan nada positivo a tu vida.

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One Comment

  1. Mercia Van Horne julio 15, 2017 9:10 am

    Jajajajajajajajajaja… Den me un momento… para reponerme. Mi madre me enseñó a aceptar y respetar a cada ser humano tal como son porque: Dios los creó ifgual que a mi y el planeta tierra es para tods los humanos. A mi en lo personal, por una experiencia que no mencionaré, me cuesta relacionarme con personas que tienen tatuajes. Acepto que está mal Y estoy trabajando en ello. PERO si el cristianismo trata de IMITAR a JESÚS el CRISTO. De que truenos, rayos y centellas predican con la boca??? Si sus vidas, (nadie es perfecto, ni lo pueden ser, sin ÉL) no reflejan ni un ápice, en lo más básico, a lo que Cristo hizo, hace, y quiere hacer por tí y por mí?
    Caso perdido!

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