marzo 12, 2018

Me cuesta entenderlas

De pequeña hubo una época en que quise ser detective. Por eso es que siempre he sentido una fascinación por libros o películas en las que se resuelven crímenes. Sin darme cuenta, opté por estudiar educación y luego psicología que son carreras en las que muchas veces a uno le toca hacer el papel de detective. Como educadora recuerdo una reunión de comité de disciplina en las que todos evaluábamos un caso sin poder determinar quiénes habían sido los culpables. Hasta que recordé una conversación extraña y aleatoria con un estudiante. Su actitud y sus palabras durante esa conversación nos llevaron a descubrir qué había ocurrido en realidad.

Como psicóloga me ha tocado con frecuencia indagar para descubrir la verdad que las personas insisten en esconder. La esconden sin darse cuenta que es precisamente esa información la que necesitan revelar para iniciar el proceso de sanidad.

¿Y para qué contarte de todas las veces en que he descubierto mentiras, simplemente porque la versión que me contaron no refleja la realidad de la conducta humana?

Pues parece que soy detective y lo hago muy bien porque el ser humano es bastante predecible.

Hay un reality show que veo una o dos veces al año (es que es demasiado tóxico como para verlo todas las semanas). Se llama Cheaters. Es un programa en el que una agencia de investigadores privados descubre evidencias de infidelidad. Las personas (casi siempre mujeres) buscan ayuda porque sospechan que algo anda raro en la relación. Estos detectives hacen un trabajo completo y generalmente entregan a la cliente videos, audios y fotografías de la pareja con otra persona. En ese momento le preguntan si quiere una confrontación. Al final les caen de sorpresa al infiel con cámaras, micrófonos y una mujer iracunda. En serio que son como 10 o más personas que se aparecen repentinamente en los restaurantes, hoteles, parques u otros lugares en donde estén haciendo lo indebido. (Hoy atraparon a uno en una finca con la otra.)

Siempre me llama la atención la actitud de la mujer engañada. Por lo general llega golpeando e insultando al hombre. Pregunta, pero no espera respuestas. Llora, grita, escupe, empuja, pero a los pocos segundos cambia y empieza a atacar a la otra mujer. En muchos casos la segunda mujer dice que no sabía que el hombre era casado o tenía novia.  La mayoría le exigen al hombre que escoja con cuál de las dos se quedará. A veces el hombre se queda con la primera y a veces escoge a la segunda. La mujer escogida llora, ríe, insulta un poquito más, luego se va con su hombre infiel, mientras le tira palabras a la otra porque ella se cree la ganadora de un gran premio.

Podría escribir un libro entero analizando la conducta de los involucrados, pero sólo tengo dos preguntas:

¿A qué se debe que en la mayoría de los casos la mujer ataca a la mujer? Actúan como si el hombre fuese inocente víctima que no tiene suficientes neuronas cerebrales para tomar una decisión. Sí, es muy cierto que hay mujeres que andan al acecho. También es cierto que el hombre que ha decidido ser infiel no lo hace porque no sabía en qué se estaba metiendo.

Y mi segunda pregunta es: ¿Por qué hacen todo un espectáculo si van a seguir con el tipo como si nada? Es que mi lógica me dice que si te voy a entrar a puñetazos en un lugar público y voy a avergonzarnos a los dos, es porque no te quiero volver a ver nunca más en la vida.

Creo que nos han lavado tanto el cerebro que ya la enfermedad mental parece normal.

2 Comments

  1. Joy Philip marzo 12, 2018 6:54 pm

    He visto la serie en referencia una vez para saber que mi estómago y mente no lo soporto más de una vez. Hoy casualmente conversaba con una amiga acerca de lo normal que mucha gente piensa que cosas que no son normales lo son. Inclusive yo le decía pero ese comportamiento no es normal esa persona debe buscar ayuda profesional para poder llevar una vida plena y saludable.

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  2. Karol marzo 23, 2018 10:33 am

    Tengo conocidos/as que viven día a día en este drama tóxico. Inclusive escucho decir que siguen en esas relaciones pues ya han perdonado la falta (lo cual no es cierto), hasta confunden lo que realmente significa la palabra perdón que va más allá de decirlo, eso es un acto muy grande y de mucho valor. Pero en efecto, mujeres y hombre que inclusive no cierran capítulos después de estas situaciones y siguen viviendo al margen de sus emociones cargadas de odio y resentimientos y lo que es peor en medio lo hijos………Definitivamente estas conductas, según la sociedad, son normales y aceptables. He visto hombre con moretones de los golpes que le ha propiciado su mujer y la justifica por la simple razón de que él falló….lo triste es que lo aceptan y justifican y en nuestra sociedad es aceptable….si le puedes pegar a un hombre pero no a una mujer (dónde está la igualdad de respeto). Tengo la convicción que está en nuestra naturaleza errar, es parte de nuestra naturaleza, pero debemos afrontar los errores desde la perspectiva de la responsabilidad no de la culpa.

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