septiembre 5, 2017

Modas y tendencias

Es posible que ya te hayas enterado de la moda de los labios y las cejas onduladas. Dicen que todo empezó con una bloguera y rápidamente su creatividad se ha convertido en lo último en maquillaje.  No tengo problemas con eso porque siempre he pensado que cada uno tiene derecho a decidir lo que quiere hacer con su vida, y en este caso, con su cara.

Mi incomodidad viene a raíz de un comentario que una mujer joven escribió en redes sociales. Alguien publicó el video en el que se mostraba paso a paso cómo lograr ese ‘look’. El video también incluía fotos de muchas mujeres que habían cambiado sus cejas convencionales por estos dibujos ondulados y otras que habían hecho el cambio tanto en cejas como en labios. La joven escribió que no le gustaba eso y que ojalá no se convierta en moda para que las demás no estemos obligadas a maquillarnos así.

Noté que más de 200 personas le habían respondido a la joven. La mayoría de las respuestas criticaban su forma de pensar. ¿Cómo así que si se convierte en moda todas estaremos obligadas a seguirla?

Pero si prestas atención, verás que eso es exactamente lo que sucede y ha estado sucediendo toda la vida. Una persona impone sus gustos personales y la mayoría le sigue ciegamente. Toman la opinión y las preferencias de un individuo como si fuese una ley y por miedo a ser criticados o juzgados se obligan a sí mismos a encajar en donde no caben. Son pocos los que se atreven a ser diferentes.

Esto no solamente es así con la ropa y el maquillaje. Es igual con dietas, bebidas, hábitos, entretenimiento… Por ejemplo, alguien decidió que un adulto no puede funcionar sin haber tomado por lo menos una taza de café y el resultado es miles de personas que abiertamente y orgullosamente admiten que si no toman café andan malhumorados, con dolor de cabeza y con sueño. ¿Pero quién ha dicho que el cuerpo humano necesita café?

Un discurso similar ocurre con la cerveza y el vino. ¡Te hacen creer que eres anormal si nunca has probado cerveza! ¿Por qué? Y últimamente hablan del vino como si fuera la meta de toda mujer tomarse una copa al final de día.

Mira, como ya dije, cada uno decide cómo va a vivir su vida. Pero en el momento en que empezamos a sentir que estamos obligados a hacer o ser esto o aquello porque ‘alguien’ lo ha establecido como moda, requisito o ley, cedemos nuestro poder y nos convertimos en meros robots. Analiza la historia y verás que eso nunca da buenos resultados.

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4 Comments

  1. Soledad septiembre 5, 2017 4:08 pm

    Gente. Robots deberian llamarse. Somos iriginales no copias. Dios nos hizo a todos diferentes y especiales. Actuemos segun nuestro critwrio no al de los demas

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  2. Sonia septiembre 5, 2017 4:17 pm

    Esta muy interedante su escrito y le digo que yo me mido rnis cambios y escucho pero no hago que me imponen
    Digo vive y deja vivir
    Muchas hracias por la atencion a Stephanie
    Me sigo comunicando y primero Dios le aviso que dia vamos
    Los talleres siempr son en la noche?
    Sonia Arenas Gomez

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    • Dinorah Blackman septiembre 5, 2017 4:29 pm

      Gracias a ustedes por venir de tan lejos. Sí, generalmente los talleres son de noche porque así los que trabajan tienen tiempo de llegar. Pero a veces los hago en la tarde. Nos mantenemos en contacto

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  3. Karol septiembre 6, 2017 11:39 am

    Tan exquisitas que son las diferencias, nos hacen únicos y es grandioso cuando te encuentras a alguien que celebra su autentidad.

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