julio 12, 2017

Perspectivas

Recientemente alguien me envió un video por WhatsApp. Era de una pareja durante la celebración de su matrimonio en el momento en que intercambiaban un bocado del pastel. El hombre le brindó a la mujer y ella obedientemente abrió la boca y lo recibió. Pero cuando le tocaba a ella brindarle el bocado a su pareja, se puso de juguetona y empezó a esquivar la boca de él. Él estuvo dos segundos con la boca abierta esperando que ella metiera el tenedor, pero la mujer seguía bromeando. En un acto inesperado el hombre golpeó fuertemente la mano de la esposa y ella dejó caer el tenedor. El video duró 18 segundos y terminó con ella agarrando la mano golpeada con cara de confusión o quizás de terror.

Decidí presentarle el video a mis estudiantes para que juntos analizáramos lo sucedido. Lo vimos tres veces seguidas antes de iniciar la conversación. Ellos presentaron varias observaciones iniciales: para ser el día de su boda la novia no se veía muy feliz, El novio parecía un niño a la expectativa cuando a ella le tocaba darle pastel, el pastel no era muy bonito, la música sonaba como del medio oriente, ¿a quién se le ocurre ir a una boda vestido de t-shirt rojo? El traje de la novia no era muy moderno, etc…

Las niñas dijeron que le hubieran devuelto el golpe y luego saldrían corriendo. Una dijo ‘¡me divorcio ese mismo día!’, otras comentaron que se hubieran retirado de la fiesta. Ninguna habló de perdonar y continuar en la relación.

Les pregunté directamente a los tres varones qué pudo haber detonado esa reacción en el hombre. Sus respuestas fueron: se sintió irrespetado porque estaba parado con la boca abierta, pudo haber sentido que ella amenazaba su hombría, se frustró porque le hizo sentir como idiota. Uno mencionó que seguramente no jugaban ni bromeaban como pareja y que no era el momento para tratar de ser graciosa pues él se encontraba delante de personas a quienes necesitaba impresionar.

Pero los tres acordaron que la conducta del hombre había sido inmadura y extrema y que la mujer no debería continuar con la relación.

Luego les pregunté qué hubiesen hecho ellos en esa situación. Dos dijeron que hubieran cerrado la boca mientras ella jugaba con el tenedor y uno dijo que hubiera agarrado un poquito de la crema del pastel y se lo hubiera puesto delicadamente en la frente o la nariz a la mujer, ya que quería jugar.

Hay muchas cosas que no sabemos sobre lo que acontecía en esa relación antes de la boda y quizás nunca sabremos qué sucedió después. Lo cierto es que en pocos segundos esa mujer recibió una idea clara de la clase de vida que le esperaba. Pero mis varones me ayudaron a ver un detalle interesante: No es para nada fácil ser hombre. Ser  mujer no es un paseo tampoco, pero la sociedad constantemente ataca y trata de disminuir la figura masculina. (Otro día te escribiré más sobre este tema).

Entendí que los hombres también tienen sus inseguridades y se sienten vulnerables en diferentes situaciones pero no se les ha dado el espacio para expresarlo de una manera coherente. Si tienes a un hombre en tu vida en lugar de preguntarle hoy ¿cómo estuvo tu día? dile que te cuente de una cosa que le hizo reír o que le causó frustración. Permite que se exprese con autenticidad y escucha.

wedding-cake-407170_1280

 

One Comment

  1. HILARIO julio 13, 2017 7:22 am

    No me parece para nada correcta la reacción del hombre. Pero esa pareja están iniciando una relación donde tendrán que hablar. pareciera que será una difícil relación pero no necesariamente pues una buena comunicación y una dosis de tolerancia y una gran disposición de reconocer errores y ganas de mejorar puede terminar en una relación sólida

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*