mayo 18, 2017

Se hacen los marcianos

Hace poco conversé con una madre quien se acercó a la escuela para tratar de solucionar una situación con su hija. Resulta que la nena de unos 7 años de edad había perdido por completo el interés en todo lo que tenía que ver con la escuela. La madre me describió cómo la hija no hacía ni el mínimo esfuerzo por estudiar. La maestra había enviado muchas notas explicando que la niña se la pasaba paseando por el salón y se rehusaba a sacar los libros y cuadernos.

Pregunté cuándo había iniciado esa conducta y la mamá me dijo que el año pasado no había sucedido nada de esto. Luego ella procedió a tratar de culpar a la maestra. La dejé hablar por unos minutos antes de interrumpir e informarle que lo más probable es que lo que  había sucedido, no había sido en la escuela. La experiencia me ha enseñado que los niños muchas veces manifiestan en la escuela los problemas que están viviendo en casa.

Obviamente a la madre no le gustó mi observación. Es muy fácil achacarle a la maestra la culpa de todo lo que le sucede al niño cuando a uno se le olvida que los niños pasan más tiempo en casa que en la escuela y es en la casa en donde reciben la mayor parte de su crianza.

Le pregunté cómo era la niña en casa y trató de decirme que era perfecta, pero tuvo que admitir que últimamente se había puesto muy rebelde. Entonces le pedí que tratara de recordar qué estaba sucediendo en el momento en que la conducta de la niña había cambiado. Por supuesto que me dijo que no pasaba nada, que ella y el papá estaban juntos, que todo estaba bien… yo le sonreí y moví la cabeza porque estos 26 años en el salón de clases me han enseñado que siempre hay un detonante.

Finalmente dejó de hablar, respiró profundo y dijo ‘son las peleas’. Nuevamente le sonreí.

Resulta que el esposo le había sido infiel y ella no le había podido perdonar eso. Me contó que todos los días peleaban a gritos delante de la niña.

Siempre sucede igual. Madres, padres, tías y abuelitas quieren responsabilizar a la maestra y a la escuela de los problemas que ellos mismos han creado en sus hogares.  No estoy diciendo que no ocurren cosas extrañas en algunas escuelas que pueden afectar a un niño, pues es así. Lo que digo es que en lugar de andar buscando culpables, cada uno debe empezar a responsabilizarse por la calidad de niños que está enviando a la escuela.

Mientras sigan creyendo que le toca a la maestra reparar todo el daño que ellos mismos han causado durante años, seguiremos viendo niños tristes y enojados, fuera de control y con un rendimiento que está muy por debajo de sus capacidades. Entonces ¿adivina qué tipo de adultos serán?

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One Comment

  1. Mercia Van Horne julio 15, 2017 8:27 am

    Hola. Soy maestra y ten un hijo con éstas condiciones: “fuera de control y con un rendimiento que está muy por debajo de sus capacidades.” Lo tengo con visita regular al Paidopsiquiatra. El Paido me dice que yo lo tengo consentido con los juegos electrónicos (de los cuales no he comprado ningun). Confisco el célular amenudo por dos o tres dias, porque no creo en niños con celular antes de los 16. ( Ah! se me olvidaba mencionar divorciada). He hablado con el padre de mi hijo, claro y conciensudamente, dando muestras reales y videos de comportamiento de rebeldia, irrespeto y abuso a mi persona. Y él coincide con el Paido.
    LO LAMENTO MUCHO! Yo no pienso agachar la cabeza o lanzarme de ningun puente aduciendo ser ‘mala madre.’ Amo a mi hijo. Pero no me voy a dejarme atrapar por una situaión que sólo me destruye y lo marca a él como un indeaseado de la sociedad. Estoy en el proceso de INVENTAR mi propia terapia curativa. Que funcione o no, sere eternamente acusada de todos sus fracasos. Así es la vida de una madre.

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