¡Sorpréndelos!

Hace unos años vi un afiche en un barco de crucero. Decía: “¡Sorpréndelos! Supera sus expectativas”. Me alejé analizando esta frase.  ¿No sería el mundo un lugar mejor si todos nos aseguráramos de superar nuestra descripción de trabajo? ¡Cuán enriquecedor sería nuestro viaje por la vida!

Piénsalo: vendedores que hacen todo lo posible para ayudarte a conseguir lo que buscas aun cuando insistes en adquirir la marca menos reconocida, una estilista que te da un tratamiento acondicionador gratis y un masaje agradable simplemente porque eres una buena clienta, un mecánico que te entrega el auto limpio y con un olor agradable, una maestra que te envía una notita especial resaltando los talentos excepcionales de tu hijo inquieto… las posibilidades son infinitas.

Imagina el impacto que tendrían los grupos cristianos si cada miembro decidiera servir más allá de las expectativas de la mayoría. ¡Cuán poderoso sería el testimonio si los cristianos alrededor del mundo tomaran la decisión de manifestar un amor sorprendente!

Puede ser que estás pensando que no te pagan lo suficiente para eso, no te alcanza el tiempo, tus clientes no se lo merecen y además detestas tu trabajo, así que no tiene caso tratar de maravillarlos. Pero a pesar de que parezca que estás siendo agradable para el beneficio de otros, en realidad lo estás haciendo para ti. Tener la inteligencia de superar las expectativas te beneficia a ti; te hace sentir bien, alimenta tus sentimientos de valor y promueve la salud.  Lo que hace a favor de los demás es valor agregado.

Sin embargo, hay un detalle: sorprender a los demás requiere de mucha creatividad. No existen reglas capciosas  excepto que aprendas a ponerte en los zapatos de los demás y a tratarlos como a ti te gustaría que te trataran a ti.  Dales más de lo que hayan pagado. En otras palabras, piensa fuera del molde y brinda un servicio excepcional.

No obstante, debo advertirte; cuando decidas entregar lo mejor de ti puede ser que no te conviertas en la persona más popular entre tus compañeros de trabajo y socios porque has elevado la barra medidora. Pero ellos tendrán que acostumbrarse  porque una vez que hayas decidido entregar lo mejor de ti, no hay marcha hacia atrás. Puedes estar seguro de que tu recompensa será grande.

He aquí algunos pasos sencillos:

1.       Desarrolla un estilo de vida de excelencia.  Cuando nos acostumbramos a la mediocridad, se convierte en la norma.  Toma de decisión de siempre hacer lo mejor sin importar cuán insignificante pueda parecer la tarea. Cuando Booker T. Washington trató de ingresar al Hampton Institute, se le pidió que limpiara un salón. Barrió el piso tres veces. Trapeó el piso. Limpió los muebles. Lavó las paredes. Cuando la directora regresó, el salón estaba impecable.  El resto, como dicen comúnmente, es historia. ¿Qué hubiera ocurrido si él se hubiese sentido demasiado orgulloso, cansado, hambriento o molesto para ser excelente?

2.       Sonríe más.  Ha sido comprobado que si sonríes aun cuando no tengas ganas de hacerlo, tu estado de ánimo mejora. Además, sonreír reduce el estrés, baja la presión arterial y te hace lucir más joven. Una cosita más, asegúrate de que otros puedan ver tu sonrisa.

3.       Atrévete a resaltar. Muchas veces le huimos a la atención en un intento falso de aparentar humildad. Nadie se beneficia cuando tratas de minimizarte. Como lo dijo Marianne Williamson en su famoso poema Our Greatest Fear (Nuestro mayor temor) “El hábito de disminuirte no le sirve al mundo. No hay  nada inteligente en encogerte para que otras personas no se sientan inseguras alrededor tuyo”

4.       Establece expectativas altas.  Cuando eres contratado para un trabajo, puede ser que alguien te informe de las expectativas de la compañía.  Pero ¿te tomas el tiempo para decirte a ti mismo lo que esperas de tu rendimiento? Debes decidir qué tipo de trabajador serás porque si no lo haces, vas a terminar siendo otro del montón.

5.       Piensa en grande. Para otorgar un servicio excepcional necesitas una forma de pensar por encima del promedio. Constantemente debes buscar oportunidades para superar tus propios estándares. Tú eres tu mejor crítico.

Si lo piensas bien, no es nada difícil brindar un servicio excepcional. Un poquito de sentido común llega muy lejos.

 

© copyright Dinorah Blackman.