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¡Atrapados!

Hace varios años una mujer me contó algo que le había sucedido que le hizo aprender una tremenda lección.

Resulta que esta dama, a quien llamaremos Yuri, conoció a un hombre a través de una aplicación para citas. Se llevaban bien, pero el único problema era que vivían  en países diferentes. Con el paso del tiempo acordaron que él viajaría a visitarla y pasarían una semana juntos.

Hicieron todos los preparativos y finalmente llegó el día esperado. Yuri llegó con dos horas de anticipación al aeropuerto porque estaba tan emocionada de finalmente conocer a su amado cara a cara.

Y no se decepcionó. El caballero era todo lo que ella se había imaginado y más, pero había un problema; solamente pasarían juntos 6 días. En lugar de enfocarse en el momento y disfrutar del día a día, Yuri se llenó de tristeza pensando en que el tiempo pasaría demasiado rápido y nuevamente estarían separados. Es más, ese fue su principal tema de conversación durante los 6 días.

Está de más decir que, en efecto, los días pasaron súper rápido. Y cuando se fue el galán, Yuri empezó a enfocarse tanto en la semana que habían pasado juntos que se paralizó la relación.

Yuri cometió dos errores comunes:

  1. No supo cómo disfrutar del presente bonito porque se enfocó en el dolor futuro.
  2. No supo cómo disfrutar del resto de la relación porque prefirió enfocarse en el pasado bonito.

Al final algo que pudo haber sido hermoso terminó. Varios meses después de la visita el galán le dijo que sentía que no estaban sincronizados y que aunque había disfrutado de la semana con ella, no estaba interesado en continuar la relación.

Hay que aprender a mantener un balance. Creo que eso es lo que más nos cuesta a veces.

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