Cartulinas

Me molestan las cartulinas. No sé cuándo empezaron a incomodarme. Quizás fue en el momento en que recordé que en los 70s yo preparaba cartulinas para charlas y presentaciones. El último grado de primaria que cursé en Panamá fue cuarto grado en 1978. Esa fue también la última vez que usé cartulinas. Regresé en 1985 a lo que llamaban quinto año. No recuerdo que me hayan asignado charlas. Han pasado más de 40 años desde que estuve en cuarto grado. No entiendo por qué todavía veo niños llegando a las escuelas con la cartulina enrollada en la mochila.

Me puse a observar la vida real en este siglo y solamente veo cartulinas para decorar aulas de clase o para escribir letreros. No veo a ningún profesional presentando charlas en las que utiliza la cartulina como apoyo visual. Entonces, ¿por qué seguimos aceptando que los estudiantes presenten sus charlas con cartulinas?

Se me ocurren varias cosas:

  1. Costumbre
  2. Flojera
  3. Accesibilidad
  4. Mediocridad
  5. Desconexión de la realidad

O quizás una combinación de todos estos factores.

La mayoría de estudiantes desde el primer grado ya tienen celulares o tablets. Muchos hasta tienen cuentas en redes sociales. Si saben tomar selfies y subirlas a las redes, entonces también saben utilizar programas como Powerpoint o aplicaciones como Canva, PicMonkey o Prezi para crear presentaciones más congruentes con la realidad.  No lo hacen porque no se lo hemos pedido.

Y así en varios aspectos nos la pasamos culpando a la escuela, los padres, los gobiernos y hasta los virus, pero nadie toma la iniciativa de asegurarse que lo que nuestros hijos están aprendiendo sirva para algo en el futuro.

Al final del día todas esas cartulinas terminan en el tinaco y se convierten en otro problema.

Estamos en el siglo 21 actuando como si todavía fueran los 70s, preparando a nuestros niños para vivir en un mundo que ya no existe. ¿Y seguimos sin entender por qué tantos se frustran, paralizan y estancan cuando finalmente salen de la burbuja escolar?