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Todos quieren cambiar al mundo

Ayer leí una frase impactante. El tema del escrito era cómo los eventos traumáticos no superados o no transformados son transferidos.  Les he estado diciendo a mis clientes hace años que el trauma se hereda. Algunos no me creen aunque lo ven en sus propias vidas. Heredamos la idiosincrasia, las creencias, la manera de reaccionar ante las adversidades, las tendencias a tomar decisiones inconvenientes y sobre todo el miedo a que se descubra que hemos sufrido. Nos avergonzamos porque alguien nos hizo algo y al hacer eso le damos poder al verdugo porque guardamos su secreto.  Y sin querer le damos permiso para que siga hiriendo a otras personas inocentes sin consecuencia alguna.

La autoestima baja también se transfiere. Si una niña crece escuchando o viendo a su mamá quejarse de su físico, llamarse estúpida, entablar relaciones con personas que no le respetan, permitir que sus parejas abusen de ella, juzgar y criticar a otras mujeres entonces esa niña creerá que en eso consiste ser una mujer. Repetirá esos patrones en su propia vida.

Hace varios años diseñé un programa y un folleto de trabajo para ayudar a niñas adolescentes a mejorar la autoestima. Lo presenté varias veces en mi clínica y en algunas escuelas locales. El programa consistía en 6 módulos que tocaban diferentes temas acerca del amor propio. Muchas mamás me contactaron preguntando por el libro de texto que acompañaba el folleto. Ese folleto primordialmente consistía en preguntas y actividades. Como yo misma dirigía las discusiones, no vi la importancia de escribir mis ideas de tal manera que fuera un curso de aprendizaje autodirigido.

Pasaron los años y cada cierto tiempo alguna mamá escuchaba del curso o encontraba el folleto de la hija de la amiga y me contactaba para preguntar dónde podía comprar el libro. Ya me daba pena explicar que no existía ese libro. Así que decidí sentarme a escribirlo. Quise escribir de manera clara en un estilo que apelara a las niñas de esta década. Así que después de completar unas 40 páginas, decidí enviar el documento a 10 niñas en 4 países diferentes para que evaluaran el escrito.  Al final incluí algunas preguntas que ellas necesitaban responder para el 21 de diciembre. Prometí pagarles $20 a cada una que me enviara las respuestas antes de la fecha indicada.

No me comuniqué directamente con las niñas; les envié el documento en pdf a las madres o padres con las instrucciones. Escogí niñas que sé que han tenido bajones en su autoestima (porque sus progenitores me han contado) y algunas en riesgo social.

Al acercarse la fecha le envié un mensajito recordándoles a las que aun no habían entregado, que se acercaba la fecha. No te imaginas las reacciones de los adultos. A varios se les había olvidado pasarle el documento a las hijas, unos me dijeron que las niñas estaban demasiado ocupadas (¿de compras?), otra me dijo que la hija simplemente no le dio la gana de leer… las excusas fueron muy creativas y muy tontas. Recalco: estos son los padres de niñas con la autoestima baja– adultos que en algún momento de la vida me habían pedido ayuda para sus hijas. Estos mismos adultos ahora no pudieron (¿o no quisieron?) ayudar a sus hijas.

Recibí respuesta de 5 de las niñas. Todas me dieron sugerencias muy atinadas y mencionaron temas que debería agregar al libro.  Estoy utilizando sus ideas para mejorar el programa y así poder ayudarles mejor.

Con frecuencia llegan a mi consultorio papás y mamás preocupados en busca de ayuda para sus hijos. A veces ni siquiera atiendo a los niños porque en la mayoría de los casos son los adultos los que necesitan la ayuda. Nuestros hijos son el resultado de la crianza que les hemos dado. Eso de ir al psicólogo y poner carita de sorpresa porque el heredero es malcriado cuando bien sabes que no importa lo mal que se porte tú le sigues premiando con viajes, fiestas y tecnología no tiene sentido.

La frase que leí ayer decía ‘todos quieren cambiar al mundo, pero ninguno quiere cambiar’.

Es la purita verdad.

2 thoughts on “Todos quieren cambiar al mundo

  1. Tienes que escribir un libro: Como ser Mejores Padres y no Morir en el Intento. Hoy más que nunca los padres tienen tantas herramientas y ayuda a su disposición, solamente se requiere de compromiso y el deseo de ser una mejor versión de si mismos para beneficio propio y de los hijos.

  2. Wao increíble! Lamentable, esos padres son exactamente lo que van a copiar sus hijas, ojalá en el camino puedan auto ayudarse y descubrir que ellas pueden ser mucho más de solo el legado de sus padres.

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