Blog

La vida es así

Perder a un ser querido siempre es doloroso, pero creo que la muerte repentina de una persona de tu misma edad duele diferente.

Hace 7 años perdí a una de mis mejores amigas. Recuerdo haberla visitado en el hospital unos días antes de su fallecimiento. Me tomó por sorpresa verla ahí tendida en esa habitación fría, conectada a tantos aparatos.  Su rostro estaba cambiado, casi irreconocible, y sus ojos permanecieron cerrados durante mi visita como si ya se hubiese ido. Pero cuando le pedí que apretara mi mano si sabía que yo estaba allí, sentí una presión débil y lo tomé como respuesta afirmativa.

Aun después de verla en esas condiciones nunca pensé que moriría a los pocos días. Supongo que soy demasiado optimista; debí saber que esa visita era una despedida. Recordé la última vez que hablamos por teléfono. Tenía un acento raro y hablaba muy lento, pero jamás se me ocurrió que eso era debido a que estaba muriendo.

A ella la había conocido cuando apenas teníamos 4 ó 5 añitos de edad.

Hace unos días perdí a un amigo. Lo conocí en la universidad hace unos 30 años. En octubre del año pasado empezó a sufrir de una serie de eventos negativos que eventualmente culminaron en su fallecimiento. La última vez que conversamos fue 10 días antes de su muerte. Me agradeció por mi amistad. Ahora me pregunto si él sospechaba que ya nunca más nos comunicaríamos.

Sigo confundida por ambas pérdidas. Aún no lo puedo creer; mi mente no está lista para procesarlo ni superarlo.

Pero el tiempo pasa rápido y de repente ya llegas a esa edad en que tus amigos mueren sin avisar.

He aprendido muchas lecciones valiosas de estas pérdidas:

  1. Trata siempre de ser feliz y de rodearte de personas felices.
  2. Disfruta de tus días. No pierdas tanta energía en quejas, lamentos y comparaciones.
  3. No te quedes en relaciones infructuosas por el ‘qué dirán’.
  4. Ama profundamente y no tengas miedo de expresarlo.
  5. Agradece siempre.
  6. Vive intencionalmente. Que tu paso por este mundo signifique algo.
  7. No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesitas.
  8. Sé generoso. Comparte libremente tus bendiciones porque todo lo que das libremente regresa multiplicado.
  9. En lugar de siempre responder al dolor humano con “voy a orar por ti”, conviértete tú en la respuesta a una oración. Lleva comida al enfermo, ofrécete para llevarle al hospital, ofrece limpiar su casa o cuidar de sus hijos mientras recibe tratamientos, ayúdale a pagar algunas cuentas…

El día de mañana no le es prometido a nadie. Enfócate en vivir tu mejor vida hoy.

5 comentarios en “La vida es así

  1. Profundo el blog y lleno de lecciones valiosas. Hace mucho tiempo aprendí la necesidad de vivir la vida con intensidad y emoción. Desechar a los que o a lo que no me aporta valor y siempre rodearme de gente alegre, positiva, diferente y con algo interesante que traer a mi vida. Además darle las gracias a todo lo que me ocurre bueno y malo, pues ambos son lecciones de vida.

  2. Gracias siempre por estos mensajes que nos alientan a seguir, yo estoy en una situación desafortunada y si es difícil pasar pruebas con poca ayuda y solo escuchar voy a orar por ti. Pero espero en Dios ese sustento y leo este mensaje que me ha ayudado a seguir y a bendecir a otros aún en el episodio de mi vida en el cual estoy. Gracias mil.

  3. Gracias, gracias, gracias! La vida es solo una, y si nos diéramos cuenta que nadie nos enseña a vivirla, tenemos la responsabilidad de soltar, seguir, sanar y vivir plenamente.

Responder a Joy Philip Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *