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Máscaras

Recientemente llegué a la conclusión de que a la mayoría de los seres humanos le aterra la idea de ser diferentes. Y es que la gente prefiere ser infiel a sus propios principios y creencias con tal de parecerse a los demás. Ese miedo a salirse del molde algunas veces se convierte en obstáculo para el progreso personal.

 

Me molestan las generalizaciones, aunque admito que las he hecho. Es tan injusto creer que porque se es de tal profesión o etnicidad o estatus económico, se tiene que ser como los demás. ¿Y si soy afro-caribeña pero odio el arroz con coco? ¿Y si soy docente pero creo que la mayor parte de lo que enfatiza en la escuela es inútil para la vida real? ¿Y si soy psicóloga pero no estoy de acuerdo con la mayoría de lo que dijo Freud? En estos casos, ¿soy menos?

 

Las máscaras exclavizan. La gente no se atreve a ser real porque le temen el rechazo. No se atreven a sentir, a pensar, a opinar, porque alguien les dijo que eso era malo. Y no se dan cuenta que la vida es corta y no vale la pena pasarla escondida detrás de las ideas y expectativas de los demás.

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