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¿masomenos?

Hoy tuve ganas de comer papitas fritas así que me fui al restaurante de la esquina.  Mientras esperaba mi pedido me puse a conversar con la mesera, como de costumbre. Le pregunté cómo estaba y su respuesta fue “bueno, más o menos.”

Inmediatamente mi mente de terapeuta quizo saber más. Le pregunté por qué sólo estaba “más o menos” y no “bien”. Lo que me respondió me cayó como llovizna fría en la madrugada: “por que el que dice que está bien, está mintiendo.”  ¿AH? Pues no sé qué cara le habré puesto pero ella se rió y trató de remediar la situación diciendo: “no hay que ser tan negativo, ¿verdad?”

Pues sabrán que yo soy mentirosa, porque siempre digo que estoy bien. Y no es para cumplir con una norma social, es que en realidad estoy bien. He decidido estar bien porque yo mando en mi mente y por lo tanto yo puedo escoger cómo sentirme. Escojo sentirme bien. Yo lo veo de esta manera: si lo que está a mi alrededor está mal,  ¿resolveré algo poniéndome mal yo también? Es como cuando hay tranque y la gente pita y pita y se enoja y grita barbaridades por la ventana sin darse cuenta de que nada de eso hará que el tráfico se mueva más rápidamente.  Lo que sí lograrás con esa actitud es enojarte, frustrarte, estresarte y hasta enfermarte.

Claro que aveces me enojo, pero sé hasta cuándo prolongar mi malestar y cuándo volver a un estado de paz. Es muy cierto lo que dicen por ahí; lo que enfocas, crece.  La biblia lo pone de esta manera: …porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. (Prov.23:7 Reina Valera)

En lugar de perder tiempo quejándote por todo lo que está mal,  piensa en las cosas buenas. Y si eres tan cínico que no encuentras nada bueno, pues piensa en lo que te gustaría ver en tu vida. Te aseguro que el cambio llegará.

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