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Niñas adultas

Anda haciendo las rondas por Facebook un video que dura un poquito más de 6 minutos. Aparentemente una chica caribeña como de 12 ó 13 años de edad se tomó una foto inapropiadamente vestida o desvestida y la subió a la red social. No sé exactamente cómo la madre se enteró del asunto, pero sale en el video reclamándole a la hija mientras le entra a correazos.

Para los que les toca lidiar todos los días con chicas adolescentes, esto de subir fotos desnudas a Facebook no es noticia nueva. He tenido que escuchar varias versiones de la misma telenovela durante los últimos tres años. Y no sólo suben las fotos a Facebook, sino también se las envían a perfectos extraños por Whatsapp.

Cada historia termina igual: la modelo llora y se lamenta y finge vergüenza ante su tonta decisión, mientras que el padre mira hacia el suelo con ira y la madre se agarra el pecho.

Lo que sucede entre el momento en que la foto es descubierta y el momento en que los padres se preguntan quién falló también es predecible. La chica le echa la culpa a media humanidad, incluyendo a sus padres, los padres dicen desconocer lo que pudo haber llevado a su nena a eso mientras tratan de culpar a la escuela, la iglesia, la televisión y hasta al proveedor del servicio de Internet.

Todos sugieren terapia y la chica asiste fielmente a dos citas y luego alega que ha aprendido su lección y ha cambiado. Y aunque la terapeuta sabe que son mentiras, la madre apoya a su hija diciendo que en verdad la pequeña ha mostrado arrepentimiento. Y el padre no se aparece a la cita porque está demasiado ocupado como para molestarse con la sexualidad de su hija.

Y pocos entienden estas dos cosas: A. si tuvo las agallas para hacerlo una vez, lo volverá a hacer. Sólo que lo esconderá mejor. B. ya es un poquito tarde para tratar de enseñar lo que debió ser inculcado hace 12 ó 13 años.

Seguirán las fotos inapropiadas. Les darán correazos, castigos y regaños. Les quitarán el celular por 2 días, le cerrarán la cuenta de Facebook o de Instagram por una semana, cambiarán la hora de llegada a casa los fines de semana de 11 a 10, le dirán que termine con el novio, se quejarán de los pantalones muy cortos o los bailes vulgares o las fiestas alcohólicas pero no harán nada al respecto porque alguien les dijo que necesitan “negociar” con su hija adolescente.

Y muy pocos se atreverán a mirarse al espejo porque le tienen miedo a las respuestas que encontrarán allí.


“PictureYouth” / Foter / Creative Commons Attribution-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-ND 2.0)

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