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No tan sutiles

Diariamente todos somos sometidos a miles de estímulos que entran a través de nuestros sentidos, particularmente nuestra vista. Generalmente estos mensajes llegan tan rápidamente que ni siquiera los logramos procesar conscientemente.  Pero el subconsciente, que nunca descansa, atrapa estos estímulos.

 

Lamentablemente si son repetitivos, estos estímulos empiezan a formar parte de nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar y las decisiones que tomamos. Todo esto ocurre sin que nos percatemos.

 

Lo más triste es que esta información guardada puede ser tan dañina que sin pensarlo la transmitimos a nuestros hijos en la forma de paradigmas e ideas. Por eso es que  ciertas conductas destructivas aparentan pasar de generación en generación dentro de una misma familia.

 

Es hora de un cambio. Ha llegado el momento de prestar atención. No podemos seguir permitiendo que personas inescrupulosas y malintencionadas controlen nuestros destinos a través de letreros, programas televisivos, canciones y generalizaciones. Te reto a que dejes de ser otra estadística más y que vivas por encima de las expectativas de los demás. No bases tu vida en las opiniones populares, ni en lo que todos los demás están haciendo, ni en lo que dicen las noticias. Vive a otro nivel.

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