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Prioridades

Si te soy honesta creo que la mayoría le pone demasiada importancia a las calificaciones de sus hijos y muy poca a la salud mental.  Por alguna razón, que me tomaría demasiado tiempo explicar, hemos sido programados para creer que el éxito de un adulto depende solamente de las notas que saca en la escuela. También hay muchos que creen que la única manera para medir o probar que ha habido aprendizaje es con un número o letra. A pesar de que la vida constantemente nos demuestra lo contrario cuesta soltar esas creencias.

He contado muchas veces la historia de la madre joven que paseaba orgullosamente el boletín de su hijo por el mercado y la iglesia sin prestarle la mínima atención a los demás aspectos del desarrollo de su hijo. Hoy día ese niño es un adulto que todos describirían como fracasado. Nunca ha podido mantener un empleo y su logro más importante ha sido haber embarazado a diferentes mujeres.  30 años más tarde ¿de qué le sirvió a esa madre haber alardeado tanto de las notas de su hijo? No es un incidente aislado; es la realidad de muchos.

En 30 años he tenido el privilegio de ver cómo la inteligencia emocional juega un rol determinante en la calidad de vida que el individuo establecerá. Muchos de los que “sacaban 5 de arriba a abajo” hoy día viven proclamando sus muchas frustraciones y evidenciando su estancamiento en redes sociales. Sin embargo gran parte de los “estudiantes de 3” ahora son empresarios o profesionales felices. Es que las notas que sacas en la escuela muy pocas veces  predicen grandeza futura.

*(Si no vives en Panamá: las calificaciones van del 1 al 5, siendo 3 la nota mínima para aprobar una materia)

Mira, esta pandemia ha sido difícil para los estudiantes; no lo empeores exigiendo cosas que no suman. Si tu hijo está todavía recibiendo clases en línea, primero asegúrate que esté mentalmente / emocionalmente bien.

Señales sutiles que tu hijo o hija necesita ayuda:

  1. Se aísla, deja de comunicarse con amigos y familia
  2. No quiere participar de sus clases sincrónicas, no le interesa interactuar con sus compañeros
  3. No cumple con sus asignaciones asincrónicas
  4. Quiere dormir todo el día
  5. Llora con facilidad por todo, se siente abrumado
  6. Está irritable y frustrado
  7. Ha cambiado sus hábitos alimentarios
  8. Parece distraído con más frecuencia de lo normal
  9. Deja de expresar lo que siente o lo que necesita
  10. Dice que no sabe qué le sucede

¿Qué puedes hacer?

  1. Conversa sin regaños, juicios ni críticas
  2. Escucha lo que dice. Realmente escucha.
  3. Aconséjale sin juzgar, condenar ni criticar. Dile “eres suficiente y nada de esto cambia esa verdad”.
  4. No le digas que cuando tú tenías su edad bla bla bla. Este es un mundo totalmente distinto al que te tocó a ti.
  5. Dale muchos abrazos y besos (y no me salgas con que en tus días tus padres bla bla bla).
  6. Permite que se tome una semana de descanso en el que no tenga que hacer trabajos escolares y pueda dedicar el tiempo a reencontrarse con sí mismo haciendo actividades específicas para ese fin.
  7. Asegúrate que esté tomando suficiente agua y comiendo comidas saludables.
  8. Asegúrate que salga varias veces por semana a caminar, trotar, patinar, etc. o simplemente mirar árboles.
  9. Asegúrate que tú no seas la causa principal de su malestar. Revísate y presta atención a tu actitud, tus palabras  y la manera en que tú estás manejando esta situación.
  10. Recuérdale que esto también pasará.

Tu prioridad no son las notas; el bienestar emocional de tu hijo es mucho más importante.

Un comentario en “Prioridades

  1. Coincido plenamente con lo indicado. En mi opinión personal muchos padres le dan más importancia a las notas que al hijo(a). Es como si ellos se hubiesen quedado congelados en el tiempo con esto de darle tanta preponderancia a las notas. Presionar de tal forma sin necesidad a los hijos no tiene sentido.

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