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Un estilo de vida

Según el autor de Métodos y técnicas de investigación social, Ezequiel Ander-Egg, los seres humanos pensamos a partir de nuestras experiencias.  Esta declaración contiene la clave para entender por qué las personas tomamos  decisiones, muchas veces sin medir las consecuencias y repercusiones; es que hasta cierto punto somos esclavos de nuestra realidad.

Crecemos programados para continuar el legado (bueno o malo) dejado por nuestros antepasados. Es por esto que muy pocos miran a su alrededor, sienten insatisfacción y toman medidas para mejorar o dejar atrás lo que les molesta.

 

Si bien es cierto que pensamos a partir de nuestras experiencias, entonces para el pobre el pasto siempre será más verde del otro lado de la cerca y para el rico el pobre es simplemente perezoso y conformista.  Cada uno permanece encerrado en su círculo de realidad y no trata de investigar científicamente lo que mueve al otro. Se basa en conjeturas adquiridas a través de un nivel de conocimiento popular, sin fundamento.

 

Se hace fácil juzgar, etiquetar y emitir opiniones prejuiciosas cuando no se toma el tiempo para recoger datos y analizar cuidadosamente la información adquirida.  Lo triste  ocurre cuando los medios de comunicación alimentan a la población con estos datos discriminatorios generalizados. El individuo promedio no tratará de investigar más ni de desmentir lo que escuchó, sino que lo tomará como la verdad escrita en piedra porque lo escuchó en la televisión o lo leyó en una revista popular.

 

Entonces, ¿cómo hacemos para que la actitud científica se vuelva un estilo de vida? ¿Cómo hacemos para que aquellos en posiciones de influencia política dejen de derramar comentarios impertinentes cada vez que abren la boca en público? ¿Cómo hacemos para que el individuo promedio deje de creer que es normal y aceptable vivir una vida sin sentido y sin rumbo? ¿Cómo logramos que los medios de comunicación sean más respetuosos y dejen de llamar “noticias” a cada situación bochornosa que ocurre en los barrios bajos, como si lo mismo no sucediera del otro lado de la cerca? ¿Cómo promovemos un espíritu de investigación?  Es fácil, pero no sencillo: mejoramos la experiencia en la escuela.

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