¿A quién le prestan atención?

Si te preguntara quién es la persona más importante en la vida de tu hijo o hija, ¿qué me responderías? Como padres nos encantaría gritar que nosotros somos los más importantes, pero para muchos sería una mentira.  Basta con observar el trato que muchas mamás y papás reciben de las personas que trajeron al mundo para encontrar la respuesta.

Se nos ha vendido la idea que en la adolescencia es normal y aceptable que los niños y niñas manifiesten cierto grado de rebeldía. Nos dijeron que eso es bueno porque les ayuda a ser independientes. Lo dicen como si fuera el secreto del éxito. Sin embargo si prestamos atención al rumbo que toman las vidas de los más “independientes” notamos que sus decisiones a veces carecen de coherencia y el énfasis parece estar en el auto-sabotaje.

Y los más pequeños no se salvan de nuestras ideas confusas. A través de los años más de una madre me ha preguntado cómo es posible que su hijo o hija se sepa todas las canciones de su artista favorito, pero no puede aprenderse las tablas de multiplicar.  O cómo así que sólo está tranquilo cuando ve sus cómicas favoritas, pero no le hace caso a ningún adulto  en casa ni presta atención en la escuela.

Existen muchas teorías que intentan explicar a qué se deben estas contradicciones. Algunos especialistas alegan que es porque el cerebro aun está en desarrollo y no sabe distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es.  Otros identifican las redes sociales como los culpables del caos.  Varios dicen que es la comida; hay que comer vegano y sin gluten y hasta he escuchado que es culpa de un sistema educativo que no pone énfasis en las cosas de Dios.

¿Pero qué tal si la respuesta es menos complicada de lo que pensamos?

En su libro Hold onto your Kids, los Drs. Gordon Neufeld y Gabor Maté mencionan que los seres humanos estamos diseñados para crear vínculos y tendemos a imitar a aquellas personas con las que establecemos este apego.  Cuando estamos apegados a nuestros padres y otros adultos de fiar, automáticamente creamos un sistema de jerarquía en el que aceptamos que ellos nos cuiden y nos protejan. Cuando los niños y niñas empiezan a apegarse más a sus compañeros y amigos en nombre de la socialización, se pierde el apego hacia madre, padre, maestros, etc. Empiezan entonces a imitar u obedecer más a sus pares y dejan de prestar atención y valorar lo que dicen o hacen estos adultos.

La solución es que los adultos tomen más en serio la importancia de la relación que tienen con los niños y adolescentes en sus vidas.

¿Quién es la persona más importante en la vida de tu hij@? Si son menores de edad, ojalá la respuesta honesta haya sido que tú eres la persona más importante para ellos– no para alardear en redes– si no porque realmente cuentas con su respeto, obediencia y admiración.

 

 

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