¿Cómo representas?

Hoy en día es muy común escuchar a la gente decir que no le importa la opinión de los demás. Y me parece genial, porque yo también lo he dicho. Es parte de esa lucha constante contra el “qué dirán”, que ha arruinado tantas vidas y ha llevado a gran parte de la población a obsesionarse con las tendencias en redes.

Pero, nos guste o no, la convivencia exige que sigamos ciertas reglas y que, en alguna medida, nos importe cómo somos percibidos por otros. Hace unos días escuché a alguien decir que la autenticidad es un mito, porque ninguna persona mentalmente estable que vive en sociedad puede hacer siempre lo que le da la gana.

Hoy me pasó algo interesante. Como he mencionado muchas veces, salgo a hacer ejercicio todas las mañanas. A lo largo de los años he conocido a varias personas en la ruta, y nos saludamos como viejos amigos, a pesar de no saber ni siquiera nuestros nombres.

Esta mañana, como de costumbre, saludé a una señora que veo con frecuencia caminando con otra mujer joven y dos perros. Más adelante nos volvimos a encontrar y me preguntó:

—¿Usted es la esposa de X?

Le respondí que sí, y me dijo que tenía años sin verlo, que recordaba que teníamos una niña pequeña.

—Esa niña ahora tiene 23 años —le dije.

Ambas se sorprendieron de lo rápido que pasa el tiempo.

Seguí mi camino pensando en algo: cada uno de nosotros está representando a alguien. A la persona que elegimos como pareja, a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestra empresa… Vamos por la vida representando. La pregunta es: ¿cómo estamos representando?

Definitivamente, uno no puede vivir preocupado por la opinión de los demás, especialmente de desconocidos. Pero sí creo que es nuestro deber procurar siempre dar la mejor versión posible de quienes somos. Y eso no significa fingir bienestar o aparentar riquezas que no tenemos; significa vivir conscientes de que nuestras decisiones y actitudes impactan a otros.

Comentarios
¿Cómo representas?