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En tiempos de virus

Hace unas semanas publiqué en mis redes sociales información acerca de las seis causas principales de la depresión. Muchas personas me contactaron para compartir sus historias personales o para que les contara más al respecto.  Lamentablemente algunos creían que habían heredado la depresión y que era inevitable sentirse así por el resto de sus vidas. Quiero que sepas que la depresión tiene causas y tiene cura y esa cura no siempre consiste en medicamentos.

Ayer me reuní por zoom con mis estudiantes adolescentes. Los sentí diferentes. Sé que el encierro obligatorio  les está afectando negativamente. Mientras animamos a las personas a que se queden en casa para evitar la propagación de COVID-19, también necesitamos ofrecer herramientas para que esta reclusión no produzca problemas emocionales en la población.

Las seis causas principales de la depresión son:

  • Las cosas negativas que nos decimos a nosotros mismos.

En este tiempo en que hay menos que hacer y hay muchos aburridos en casa, es fácil que ese diálogo interior se vuelva aun más cruel y violento.  Presta atención a tus pensamientos y asegúrate de no permitir insultos, ofensas o burlas en tu propia mente hacia ti ni hacia los demás. En cuanto escuches algo negativo de ti mismo, corrígelo. Repite constantemente frases como: yo soy suficiente, yo merezco vivir bien, yo soy una persona maravillosa, yo soy fácil de amar, yo me caigo bien a mí mismo…

  • Desequilibrio químico producido por la mala alimentación y la falta de ejercicio.

Aunque estés encerrado en casa, trata de comer bien. Tu cerebro necesita ácidos grasos para funcionar correctamente. Asegúrate de incluir eso en tu dieta, aunque sea con suplementos. Come bastante aguacate, mariscos y nueces por tu salud mental.

Busca la manera de hacer ejercicio en casa: camina o corre en círculos por 20 minutos, haz abdominales, haz lagartijas, haz algo. Muévete.

  • Aislamiento.

Los seres humanos necesitamos pertenecer a alguna organización, comunidad, causa, grupo, etc. Es por esto que la depresión es tan común en las grandes ciudades en donde la costumbre es ocuparse de sus propios asuntos y no meterse con nadie, pero es casi inexistente en muchos pueblos donde todos se conocen. Este momento de aislamiento por COVID-19 puede tener un efecto negativo si no lo manejamos bien. Asegúrate de hacer video llamadas regulares con tus amistades y familiares, sal al patio o asómate al balcón si puedes y saluda de lejos a tus vecinos, conversa por teléfono en lugar de solamente enviar mensajes de texto.

  • Soledad.

Se puede estar rodeado de personas y aun así sentirse solo. No creas que porque estás con tu pareja y tus hijos es imposible sentir soledad.

Hace más de 20 años visité una página web donde las personas escribían sus peticiones de oración. Una señora mayor había escrito que oraba por una amiga porque se sentía muy sola. Me contacté con ella y le dije que aunque vivíamos en países distintos y había una gran diferencia entre nuestras edades, yo estaba dispuesta a ser su amiga.  Aun seguimos en contacto. Nunca nos hemos visto cara a cara, pero cada cierto tiempo hablamos.

No creas que las personas deberían saber cómo te sientes y deberían buscarte. No tengas vergüenza de pedir compañía y conversación.

  • Perder el control sobre sus vidas.

En estos momentos de la historia es obvio que ya muchas de nuestras decisiones no las estamos tomando nosotros. No te desesperes, pronto las cosas volverán a la ‘normalidad”. Por mientras, relájate y enfócate en lo que sí puedes controlar: tu actitud durante esta pandemia y la cantidad de información negativa que consumirás.

  • No haber logrado las metas o sueños. No haber cumplido los deseos profundos del corazón

No sabemos exactamente en qué condiciones económicas saldremos de esto y esa incertidumbre está afectando a muchas familias. En lugar de frustrarte, ponte a pensar de qué maneras puedes ahorrar más. También busca información sobre formas en que puedes aumentar tus ingresos desde tu casa. Investiga ideas de fuentes de ingreso pasivo para complementar tu salario.

Si te apetece, haz videos desde tu casa y compártelos para darte a conocer y para ofrecer tus servicios. Asegúrate de dar tu nombre y tu información de contacto, así cuando haya pasado la tormenta las personas te recordarán y te contratarán.

Pregúntate cuál es ese deseo profundo que sientes que esta situación te está impidiendo lograr. Luego trata de llegar lo más cerca posible a su cumplimiento. Por ejemplo, si tú deseo profundo es tener un salón de belleza, por mientras puedes hacer videos sobre el cuidado del cabello, productos naturales para el cuidado del cutis, etc.

Al igual que lavarse las manos y cumplir con todas las otras medidas para evitar el contagio, presta también atención a tu bienestar emocional. Los tiempos lo exigen.

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