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Solamente les da hambre cuando es navidad

A mediados de los 90 cuando estaba en la universidad por segunda vez una profesora nos habló de la importancia de resaltar nuestras propias costumbres y tradiciones en navidad, especialmente en nuestras decoraciones. En ese momento ella se dirigía a un grupo de jóvenes menores de 30 años. No la tomamos en serio. No fue hasta varios años más tarde que entendí lo que ella estaba tratando de decir. Pero el lavado cerebral de la sociedad es tan profundo que se hace difícil introducir este tipo de conceptos sin ser catalogado de extremista, racista, retrógrado o simplemente loco.

Miro por mi ventana al patio de la vecina hermosamente decorado con muñecos de nieve, renos tirando de un trineo y un inmenso muñeco inflable del hombre blanco barbudo con la barriga grande. Entro al supermercado y veo copos de nieve guindando del techo y veo que el comercio de la esquina hasta tiene al gordito que se viste de rojo atrapado en una chimenea. Ninguna de esas imágenes son posibles en nuestro clima tropical. Ninguno de esos elementos nos representan.

Me mostraron un video de unos maestros de una escuela privada que adoptaron una escuelita pública en un area de difícil acceso para llevarles regalos y comida porque es navidad. Vistieron a uno de los docentes de Santa Claus. En las fotos el pobre hombre se ve sudado e incómodo con las ropas gruesas del disfraz. Pero ellos sintieron que si no hacían que el hombre blanco de barbas largas les llevara regalos a los niños de escasos recursos, no sería una buena representación de la navidad. ¿Qué tal si simplemente hubiesen llegado todos vestidos como seres humanos normales ayudando a otros seres humanos normales?

Hace unos años alguien subió un video a redes sociales pidiendo a los misioneros que van a sitios pobres a predicar que tuvieran mayor sensibilidad. En el video se contaban varias experiencias de personas que entraban a estas areas remotas solamente para tomarse selfies con los niños desnutridos y sucios. No para ayudar.  Personas que creen que con un plato de comida se resuelve todo, sin darse cuenta que a veces eso empeora la situación. Como dicen: si le das a un hombre un pescado comerá por un día, pero si le enseñas a pescar comerá por siempre. En navidad la mayoría de las empresas dan ese pescado por un día.

‘Pues es mejor que nada’, dirás.

Una vez leí un libro acerca del egoísmo de los que hacen obras de caridad. La escritora, quien había surgido de la pobreza para convertirse en una gran empresaria, decía que en lugar de aparecerse en el pueblo repartiendo comida, qué tal si llamaran a todos los padres y madres de la comunidad a una reunión, les enseñaran a valerse por sí mismos y luego les entregaran a ellos las donaciones. De esta manera los niños verían a sus padres traer alimentos a la casa en lugar de la imagen de un extraño– usualmente blanco– repartiendo comida y rescatándoles momentáneamente del hambre.  Eso mejoraría la autoestima de los padres y de los hijos y cambiaría la percepción que tienen de sí mismos. Eso les ayudaría a salir de la pobreza.

Pero cuando una comunidad se acostumbra a que siempre tenga que venir alguien de afuera a rescatarles, bajan los brazos. En lugar de seguir luchando simplemente esperan que llegue la ayuda.  Lo vemos en la noticia constantemente cuando la gente reclama porque hubo inundación o fuego y nadie llegó a ayudarles. Lo irónico es que se la pasan condenando a los ricos y alabando la pobreza, pero cuando hay tragedias ahí sí exigen que los ricos hagan donaciones. Pero ese tema es para otro blog.

¿Estoy diciendo que es malo ayudar? Por supuesto que no. Es necesario hacerlo y es nuestro deber. Lo que hay que revisar es la intención detrás de la ayuda.

¿Estoy diciendo que no hay que decorar en navidad? Obviamente no. Cada persona puede invertir su dinero en lo que le dé la gana. Lo que estoy diciendo es que nos faltamos el respeto a nosotros mismos cuando insistimos en apropiarnos de la cultura ajena. ¿Por qué? Porque al hacer eso estamos diciendo (a veces in querer) que la nuestra es defectuosa y es preferible enaltecer la de otros.

En los 90s la profesora había dicho: ojalá llegue el día en que yo pasee por las calles de mi país en diciembre y en lugar de renos, trineos, muñecos de nieve y un hombre blanco vestido de rojo yo vea molas, palmas, carretas y un hombre latino vestido de bermudas.

Comparto su sueño.

4 thoughts on “Solamente les da hambre cuando es navidad

  1. Me encantó, eso mismo siempre he pensado. Tan lindo que es nuestro clima tropical. La Navidad no es sinónimo de nieve.

  2. Fantástico! eso me hace recordar que cada navidad en mi casa la mesa esta decorada con piñas, naranjas, guineos! Muy tropical, como somos.

  3. Simplemente ALELUYA!
    Una vez sugerí a un grupo al cual pertenecí, la misma idea de un programa de ‘enseñarles a pescar’. Entre mi hermana y yo armamos un plan de servicio y educación que daría independencia a personas de escasos recursos y… Nos respondieron que eso es darles demasiado poder que seguro malversarà nuestros fondos y no llegaría lejos. Ya entiendo por qué me gustaba ver ‘Heman’ cuando niña; me fascina decir: ‘YA TENGO EL PODER’!!!

  4. Buen día, fabuloso, me encantó el analisis presentado. Bonito sería también hacer entrega de comida, ropa, juguetes, etc., durante el año, los niños no comen y juegan solamente en Navidad. Generalmente el llevar regalos es un show. Cuando estaba pequeña en mi casa se decoraba, se hacían los preparativos típicos de la época, pero ahora de adulta y teniendo mi propio hogar he comprendido que nada de eso es necesario, lo importante es tener amor y las ganas de compartir. Lo que pasa más bien se ha convertido en competencia, quien va más lejos. No debemos perder el enfoque de la época. ”FELIZ NAVIDAD”

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