Creo que a veces se nos olvida que somos seres humanos y que eso significa que tenemos acceso a una amplia gama de respuestas, estados, sensaciones, sentimientos y emociones. He notado que tenemos el hábito de ridiculizarnos unos a otros por sentir, o juzgar cuando alguien tiene la valentía de admitir que no está emocionalmente bien. Decimos cosas sin sentido como “los hombres no lloran” o criticamos a una mujer que ríe a carcajadas porque nos parece poco femenino. Normalizamos la agresividad masculina y esperamos que las mujeres resuelvan todo con lágrimas.
Es importante entender que no hay emociones más aceptables que otras; todo lo que sentimos es el resultado de la manera en que estamos interpretando los sucesos de la vida. Esto significa que no todos vamos a reaccionar exactamente de la misma manera ante situaciones similares. Al menos que sea algo totalmente fuera de lugar, no podemos esperar que otros actúen como lo haríamos nosotros.
Algo que fácilmente malinterpretamos es la frustración. La frustración es una respuesta emocional a una situación de estrés. Creemos que es totalmente mala e innecesaria, pero si entendemos que todas las emociones y sentimientos son mensajeros, entonces ¿qué nos está diciendo la frustración?
En términos sencillos, la frustración nos indica que algo que hemos estado haciendo no está dando los resultados que esperábamos. Por eso no tiene sentido tratar de proteger a los niños para que nunca sientan frustración. Ellos necesitan entender que la frustración tiene un propósito: reconocer la futilidad. En psicología definimos futilidad como el juicio de que cierto esfuerzo no es adecuado o tiene limitaciones. La frustración es una invitación a reflexionar y cambiar.
Si una persona no entiende el mensaje que la frustración le esta transmitiendo, reaccionará con agresión.
Por ejemplo: llevo horas tratando de armar un mueble, pero no entiendo las instrucciones. Me estoy frustrando. Si acepto la invitación a reflexionar y cambiar, puedo: buscar ayuda en línea, pedir ayuda de alguien que tiene experiencia armando muebles, sentarme con calma más tarde a re-leer las instrucciones, etc. Si no he aprendido el rol de la frustración mi reacción podría ser: romper las partes del mueble, tirarlo a la basura, llamar al fabricante y gritarles, patear al gato, etc.
Un gran porcentaje de casos de agresión empiezan con frustración. Si observamos las veces que alguien pierde los estribos ya sea en el trabajo, la escuela, la relación de pareja o el tráfico, casi siempre se debe a frustración malinterpretada. Sucedió algo que le estresó y en lugar de verlo como una oportunidad para cambiar de estrategia, la persona revienta. Recuerda esto: Si seguimos haciendo lo mismo de siempre vamos a tener los mismos resultados de siempre.
Y ahora que sabes esto, ¿qué vas a cambiar?