Dicen por ahí que el tiempo sana todas las heridas. No estoy completamente de acuerdo. Las heridas emocionales, que casi siempre tienen su raíz en la infancia, no se sanan espontáneamente. Una vez un docente me dijo que no le hallaba el sentido a excavar en el pasado para revivir recuerdos dolorosos. Estoy de acuerdo; a veces es mejor olvidar. Pero si lo que buscamos es entender a qué se debe el estancamiento, ansiedad infundada, miedo irracional, tristeza profunda, escasez financiera, adicción, promiscuidad, decepción, etc que experimentamos de adultos entonces la respuesta casi siempre está en la niñez. En cuanto te canses de sufrir y busques ayuda profesional te tocará echarle un vistazo a tu pasado para encontrar el inicio de tu malestar actual.
Siempre escucho gente decir cosas como: a mí me pegaban hasta con la sartén y no me morí. Mi madre me abandonó y me tuvo que criar una tía y no me morí. Nunca conocí a mi padre y no me morí. Éramos tan pobres que pasábamos días sin comer y no me morí. Como si morirse fuera la única consecuencia válida del maltrato y el abandono. No murieron físicamente pero de adultos viven vidas sin sentido en las que abundan el estrés y la enfermedad física, mental y financiera. No ven la conexión; creen que la norma es estar mal.
Recientemente conocí una mujer que trató de convencerme que su malestar emocional y físico se debía a su edad. Cuando le indiqué que teníamos la misma edad su comentario fue jamás lo creería; usted se ve tan feliz. Resulta que nos parece normal que después de cierta edad tengamos que caminar con la cara larga, una carterita de prescripciones y una lista de diagnósticos. Ya a los 50, para muchos las conversaciones son un monólogo basado en achaques y dolores. La expectativa es enfermarse y sufrir porque creemos que de eso trata la vida después de los 40.
¿Te imaginas lo diferente que sería nuestra experiencia si por lo menos el 25% de la población entendiera la importancia de sanar esas heridas del pasado? Habría mucho menos sufrimiento humano porque tanto el criminal como la víctima encontrarían respuestas, llenarían sus vacíos emocionales y dejarían de agregar dolor al mundo. Escogeríamos mejor pareja, estableceríamos familias más sanas, criaríamos mejor a los hijos, votaríamos por mejores gobernantes y viviríamos mejor si tan solo nos atreviéramos a mirar el dolor y reconocer su impacto.
Siempre he dicho que la psicología no es para todo el mundo, pero eso no debe detenerte de buscar ayuda si tu intención es sanar. Cuando tú sanas, te rodeas de otro tipo de personas y empiezas a amar la vida y tu participación en ella.
Observa:
- La calidad de decisiones que has tomado últimamente.
- La calidad de personas que te rodean.
- El tipo de situaciones que te suceden.
- Cómo manejas tu dinero.
- Tu diálogo interior
- La pareja que escogiste.
- La forma de actuar de tus hijos.
- La calidad de tu salud física (somos seres biopiscosociales).
- Las metas que te has propuesto.
- Cómo gestionas tus emociones.
Si sientes que algo podría mejorar no busques culpables ni excusas, busca ayuda.