Hoy mis estudiantes y yo analizamos superficialmente el famoso poema The Road Not Taken de Robert Frost. Le prestamos especial atención al último verso, que termina con estas palabras:
“Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
y yo—
yo tomé el menos transitado,
y eso marcó toda la diferencia.”
Vivimos un momento histórico en el que un gran porcentaje de las personas busca información en TikTok. Hoy en día, creadores de contenido sin preparación académica y muchas veces con poco sentido común, utilizan sus cuentas para hablar de temas que desconocen por completo y dar consejos peligrosos. Lo más triste es que tienen miles de seguidores que obedecen todo lo que dicen sin cuestionar ni analizar.
Me gustaría poder decir que están en riesgo solo los de cierta generación, pero me he encontrado con adultos de mi edad y mayores que siguen ciegamente lo que les sugieren extraños en redes sociales. Comprometen su salud física y emocional, destruyen sus relaciones y desperdician dinero por algo que vieron en un video o reel.
Cosas que parecen chistes inofensivos son, en realidad, lo que algunos expertos llaman “virus mentales”. Estos se encargan sutilmente de implantar ideas y creencias falsas en la mente de la población, haciéndoles creer que es perfectamente normal que una mujer de 20 años piense que necesita Botox.
Les expliqué a mis estudiantes que el camino menos transitado es solitario y laborioso porque implica darle la espalda a casi todo lo que la sociedad ha normalizado desde hace siglos: tomar bebidas alcohólicas, fumar, aparentar para impresionar, vivir endeudados, comer chatarra, esposas convirtiéndose en madres de sus esposos, el sedentarismo, la infidelidad, etc. Cuando uno decide ser diferente, se ofenden quienes se han quedado estancados.
El camino menos transitado es solo para los valientes, pero marca toda la diferencia.

