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Entre golpes

Tengo una política personal desde hace años. Si por algún motivo golpeo el auto ajeno, me disculpo de inmediato. Si la persona no está cerca, le dejo una notita en el limpia parabrisas.

He tenido varias experiencias interesantes con respecto a esto. Como la vez que fui al supermercado de madrugada y pasé muy cerca de un carro y sin querer mi carro rozó la puerta. Le dejé la nota con mi teléfono. Como 5 horas más tarde, recibí una llamada de una mujer nerviosa que me dijo que no vio ningún golpe y que lo olvidara.

Pasaron varios meses hasta que recibí una llamada de un hombre agresivo que me gritó que yo era una atrevida y abusadora. Él exigía que yo le diera ya mismo cierta cantidad de dinero por haber chocado el carro de su esposa. No entendí.

Le expliqué que ese golpe había sido hace meses y que su esposa me había dicho que no era nada grave.  Para no alargarte el cuento, resulta que la señora chocó el carro y cuando el esposo le reclamó, le dio mi número diciendo que había sido yo. A saber qué estaba tratando de esconder. Le expliqué al señor cuándo y dónde había sido el incidente con mi carro y por suerte me creyó.

Hace como dos años estaba saliendo de mi carro frente a mi oficina. De repente llegó una brisa fuerte que me hizo perder control de la puerta  y golpeó al carro que estaba estacionado al lado. Dejé una notita indicándole a la persona que pasara a mi oficina para que solucionáramos lo del golpe. Cada cierto tiempo me asomaba para ver si veía a la persona, quién yo asumía que estaría en el gimnasio arriba. Pues no imaginas mi sorpresa cuando vi a una joven llegar al carro, leer la nota, abrir su puerta y golpear mi carro con violencia, luego subirse a su carro y alejarse como si nada.

Ayer estaba en el estacionamiento de un supermercado esperando en el auto. Me acompañaba  mi segunda hija mientras que mi esposo y mi otra hija compraban algunas cosas. Un carro se estacionó al lado y a los pocos segundos escuché y sentí el golpe. Bajé la ventana y miré al señor, quien estaba sacando un garrafón de agua del asiento trasero.  El señor bajó la mirada y se alejó rápidamente.

Mi hija la chiquita empezó a decir “golpéale su carro, mamá, por atrevido”. Te digo que fue una propuesta tentadora, pero decidí esperar. Al ratito el señor regreso. Bajé nuevamente la ventana y le dije “Oiga, usted golpeó mi carro y ni siquiera se disculpó.” El señor, quien podría tener unos 40 años, me contestó “Fue con la botella de agua, no con la puerta.” (Mentira, ya yo me había bajado a inspeccionar y vi el golpecito). Con voz de maestra le dije “pues aunque haya sido con la botella, igual se puede disculpar.” El señor me miró unos segundos luego dijo “disculpe, joven. Disculpe de verdad. No fue mi intención”.

¿Lecciones? Muchísimas pero te dejo esta: Asegúrate de siempre hacer lo correcto y de exigir que otros también lo hagan.

2 thoughts on “Entre golpes

  1. A la edad de entre 8-12, 2 de mis hermanos mayores practicaban boxeo como deporte y segun ellos, me entrenaban. Resultado: (yo siempre he sido introvertida), en la escuela cada vez que alguien me abusaba contaba hasta 3 como lo hacía mi madre en casa y a la cuarta, KO! (nunca perdí una pelea.) Sigo siendo introvertida, callada y serena; Y me avergüenzo de cada una de esas pleleas. Lo interesante es que siempre huía de ellas, nunca las provoqué y siempre salía absuelta de culpas frente a las autoridades. Las guerras y pleitos no resuelven nada, solo traen dolor y muerte. Hoy en día cuando me subo a un bus, y el compañero (a) de asiento se enfada por estar yo allí, me levanto… Por miedo a perder los estribos y hacer un ‘show’. Tienes razón, por miedo.

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