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Abundancia

Hace algunos meses empecé a escoger deliberadamente mis últimos pensamientos del día antes de quedar dormida.  Es decir, no dejo que mi mente divague sin rumbo, sino que me concentro en un tema específico y lo discuto y lo debato conmigo misma. Esto me ayuda a controlar mis pensamientos y así evito meditar en cosas poco productivas y dañinas que luego influyen sobre la calidad de mi sueño.

 

Últimamente he empezado a repasar los relatos bíblicos en los cuales Dios proveyó más de lo necesario.  Me he dado cuenta de que ese es su estilo; con Dios nunca hay escasez.  Mis tres favoritas son la historia de cuando Dios hizo que cayera maná del cielo para alimentar a los israelitas (Éxodo 16), cuando Jesús alimentó a los cinco mil (Juan 6)  y cuando les dijo a los discípulos que echaran la red a la derecha de la barca. (Juan 21)

 

En cada relato es claro que cuando Dios provee, siempre hay más de lo necesario. Dios siempre provee en abundancia.  Los israelitas podían recoger libremente todo el pan que necesitaban para satisfacer su hambre.  Después de alimentar a los cinco mil, los discípulos recogieron doce canastas de sobras. Cuando los discípulos echaron su red al otro lado, estaba tan llena que se rompía.

 

Así es mi Dios, siempre provee mucho más de lo que necesitamos. ¿Me pregunto por qué tanta gente decide vivir en miseria y escasez creyendo que eso los hará más aceptables delante de un Dios de abundancia?

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