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Eso lo aprendieron

A estas alturas del desarrollo de la civilización todavía hay gente que no cree que los niños en realidad imitan a los adultos que los rodean. La verdad es que podemos decir, hablar y explicar hasta que se nos seque la saliva; nuestros hijos e hijas van a hacer lo que nosotros hacemos en lugar de lo que decimos.

Los niños imitarán la conducta, actitud, forma de pensar y perspectiva de los adultos cuidadores. Es casi automático. Por esto es tan importante que cuando se toma la decisión de traer un bebé al mundo, simultáneamente se decida ser mejores personas.

Cada día veo casos de madres y padres que se preguntan por qué el hijo obtiene calificaciones bajas, es promiscuo, está fuera de control, les miente o no tiene ambición. La respuesta generalmente se encuentra en lo que éste aprendió en casa.

Por ejemplo, si tú estás sentado en tu casa y tu hijo te escucha decir por celular ‘ya voy en camino’ o ‘estoy en una reunión’, ¿qué crees que ese niño está aprendiendo? No tienes derecho a molestarte cuando te empiece a mentir a ti.

Eso de ‘no le digas a tu mamá’ es destructivo (al menos que sea una sorpresa agradable). Le estás enseñando a ser deshonesto.

Cuando hablas pestes de la maestra a sus espaldas o le mientes a la maestra para que tu hijo no se meta en problemas en la escuela ¿qué crees que está aprendiendo?

Cuando estás soltera y utilizas el embarazo como medio para amarrar a un hombre para que pague las cuentas, ¿qué lección estará aprendiendo tu hijo?

Cuando tu hijo ve que no trabajas, no produces y vives a expensas de la bondad de otros ciudadanos, ¿qué le estás enseñando a tu hijo?

Cuando le gritas barbaridades a tu pareja delante de tus hijos o le pegas, ¿qué crees que está aprendiendo tu hijo?

A veces los adultos somos egoístas. No nos importa el efecto que nuestras decisiones insensatas tendrán sobre los inocentes que trajimos al mundo. Pero como la vida es dinámica, tarde o temprano todo eso se paga. Allí es cuando empieza el llanto y los reclamos dirigidos a Dios. Lamento informarte que, salvo en pocas ocasiones, es tu culpa.


Zuhair Ahmad / Foter / CC BY-NC-SA

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