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Herramientas de casa

Tengo dos hijas de 16 años de edad. No son gemelas ni mellas, pero ese tema es para otro día. Como llevo 29 años trabajando directamente con adolescentes como docente, no me sorprenden las actitudes raras de los jóvenes de esa edad. En casa hay reglas claras y una de las más importantes es hablar siempre con respeto.

Hoy vi un video en el que aparentemente la gran poetisa Maya Angelou estaba participando en un programa de discusión tipo ‘talk show’ y al público se les permitió hacerle preguntas. Pues una chica de 15 ó 16 años se dirigió a ella como ‘Maya’ y con toda la dulzura que la caracterizaba, la autora le explicó que llamarla por su primer nombre no era aceptable porque había una gran diferencia de edades entre ambas. Son pocos los adultos hoy día que se atreverían a corregir de esa manera.

Mis hijas saben bien hasta dónde pueden llegar conmigo. A una se le olvida, pero con gusto se lo recuerdo. Hace unos días cometió una falta e inmediatamente se le avisó que sería castigada. Puso su cara de ‘no me importa’, pero ya a estas alturas uno sabe que es la manera de disfrazar el miedo.

Le dije que tenía dos opciones: disculparse con efusividad (y que yo determinaría si me parecía suficientemente sincero su arrepentimiento) o permanecer castigada hasta la segunda venida de Cristo. La chica valientemente me dijo que no se disculparía porque no consideraba que había hecho nada malo. Me reí y le deseé buena suerte.

Pasaron varias horas y mi trato hacia ambas fue normal como siempre. Esa tontería ‘moderna’ que veo a algunas hacer en que les dicen a sus hijos ‘no te hablo’ para lograr algún impacto, no funciona al menos que tanto padres como hijos tengan 5 años de edad. Noté que la chica andaba muy melosa– me miraba con ojitos de amor y en varias ocasiones me agarró la mano. Le pregunté si estaba lista para disculparse y me dijo que sí.

¿Por qué le exigí disculparse? Porque nuestros hijos no pueden ir por la vida creyendo que pueden decir o hacer lo que les dé la gana con la única consecuencia de que alguien se enoje y les quite algo. Yo estoy totalmente de acuerdo con los castigos si son coherentes. También creo que nuestros hijos tienen que ganarse los privilegios. Aunado a eso deben aprender a responsabilizarse por sus errores y tener la fortaleza de carácter para decir ‘Me equivoqué. Lo siento. No lo volveré a hacer’.

¿Viste los tres elementos?

  1. Responsabilizarse
  2. Disculparse
  3. Ofrecer una promesa/ reparación

Tu hijo o hija necesita esa herramienta para poder funcionar en el mundo real. Aún si decides mantener el castigo, no pases por alto la oportunidad de enseñarle sobre la importancia de pedir disculpas. Este simple acto puede abrir muchas puertas.

4 comentarios en “Herramientas de casa

  1. Es correcto. Michas personas se diaculpan diciendo: lamento q te sientas asi, pero eso no es responsabilizarse. Es culparla a ella de sentirse así. No admite nada.
    Me encanta todo lo que he aprendido de su mano doctora. Gracias por compartir todo su conocimiento.

  2. Excelente, cuando leo los escritos siempre pienso que algunos padres no mejoran la forma de criar a sus hijos simplemente porque no les da la gana. Hay recursos y herramientas en abundancia, lo que no hay es deseo de hacer bien las cosas. Debería existir una escuela para padres, muchos tienen la culpa de la malacrianza de sus hijos, ellos son los que propician que sus hijos anden por el mundo haciéndole la vida de cuadritos a media humanidad. No es posible que un menor sea el que mande en una casa con adultos pensantes y coherentes.

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