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Mendigos con garrote

Hoy como al medio día fui a una plaza en donde hay un mercado chino. Me gusta comprar algunos productos ahí. Cuando ya estaba acercándome a la caja entró una señora que evidentemente era de escasos recursos. La señora, que podría tener entre 40 y 60 años, caminó por todo el mercadito mirando con detenimiento los productos. Justo cuando el cajero me dijo el total de mis compras ella apareció  frente a mí y me pidió 25 centavos.

Noté el olor fuerte de su cuerpo, no tenía dientes y su cabello era una bola de nudos. Mi primer pensamiento fue ¿qué la habrá llevado a este abandono total?

-¿Para qué lo quieres?

-Para completar para pagar una comida aquí al lado. Ya sabe, con frijoles y carne. Yo ya tengo setenta centavos, solamente me faltan 25.

-La comida en ese lugar cuesta más que eso.

Me miró de pie a cabeza

-¡Bueno, deme un dólar!   Gritó groseramente y extendió la mano.

-Pues no, así gritado no le voy a dar nada.  Dejé de prestarle atención y pagué mis compras.

-¡No le estoy gritando! ¡Le estoy pidiendo un dólar! ¡Démelo ya! Levantó aun más la voz.

Volteé a mirarla a los ojos y repetí con firmeza: No le voy a dar nada porque me está gritando.

-¡Váyase a rodar! ¡Váyase a la playa!

Me reí un poco de sus ‘insultos’.

-A veces uno quiere ayudar a esas personas pero ella fuma porquería. Es mejor no darles nada. Comentó el señor en la caja.

Me retiré del local y manejé hacia mi oficina pensando en ella, en el tipo de infancia que habrá tenido, en cuál habrá sido el preciso momento en que se rindió, en qué sueños habrá tenido de niña, en qué habrá sido de su familia, en las cosas horribles que le sucedieron para llevarla hasta este punto, en lo que habrá sentido su madre cuando la agarró por primera vez de bebé… Pensé en muchas cosas y agradecí porque esa podría haber sido yo.

La vida da muchas vueltas y trae muchas sorpresas. No conocemos el futuro y para muchos eso es motivo de ansiedad. Pero puedes asegurarte de crear las mejores posibilidades cuando aprendas a prestar atención a tus pensamientos. Escoge con cuidado en qué vas a pensar.

Ningún niño sueña con creer y  convertirse en pordiosero cuando sea grande, pero muchos caen en esa condición. Raras veces sucede de la noche a la mañana, más bien viene como consecuencia de una serie de eventos desfavorables. Sin embargo hay miles de historias de hombres y mujeres que lograron surgir y triunfar aun después de haber caído tan bajo. No se rindieron.

Y tú, no te rindas tampoco. No sé los detalles de lo que estará pasando contigo, pero por favor no te rindas. Te prometo que cuando estés list@, encontrarás la manera de solucionarlo todo.

 

 

 

2 comentarios en “Mendigos con garrote

  1. Gracias, gracias, gracias!!! Es cierto, podría ser cualquiera, no importa la historia, la vida siempre nos muestra oportunidades, no hay que rendirse.

  2. La mente es tan poderosa, ojalá aprendamos a controlar nuestros pensamientos, la vida da muchas vueltas. Muy oportuno su consejo. Gracias por compartir sus experiencias.

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