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Ropa con nombre

Hace unos días fuimos a visitar a la nena que estamos adoptando. Fue una experiencia muy agradable. Nada como me lo habían pintando.  La primera visita fue supervisada por la psicóloga y la trabajadora social. Pero nos otorgaron permiso para visitarla cuando queramos, así que regresamos solos para verla.

 

Mientras conversábamos noté que en el borde de la blusita, estaba escrito su nombre. Mi hija también lo notó y le preguntó por qué su ropa llevaba su nombre. Mientras que la nena explicaba, mi mente divagó. Recordé mis años viviendo en internados. Estuve en 3: uno en Belice, otro en Panamá y el tercero en Costa Rica.

 

Sólo tenía 11 años cuando ingresé al primer internado. Por suerte mi hermana ya estaba allí y no me sentía tan sola.  Tengo gratos recuerdos de ese lugar y a pesar de que han pasado ya más de 30 años, mantengo amistad con algunas personas que conocí allí. Aunque sólo estuve por pocos meses, recuerdo la campana, los mosquitos gigantes y las conversaciones interesantes con la chicas de las Islas de la Bahía (Honduras).

 

En el segundo internado ya era adolescente; llegué a los 15 años de edad. Fue allí que tuve mi primer  beso (a escondidas, por supuesto) y mi primer novio. En ese lugar conocí a personas hermosas que hoy cuento como mis mejores amigas. Recuerdo los banquetes, los sociales sábado de noche y la banda.

 

Llegué al tercer internado cuando tenía 17 años. Y a pesar de que no todo fue agradable, lo recuerdo con mucho cariño. Allí conocí a gente bella de diferentes países quienes ahora forman parte de mi gran familia de Facebook. En ese lugar conocí al que hoy es mi esposo.

 

En los internados compartíamos más que la amistad. Nos convertíamos en familia. Recuerdo las peleas, los llantos, las carcajadas, los corazones rotos (a mí también me tocó), la comida mala y lo interesante que era ver a las compañeras de cuarto por ahí con la ropa de uno sin haber pedido permiso.

 

Volví a la conversación entre mis dos niñas  y escuché a una decir “no te preocupes, que cuando estés en casa no tendrás que ponerle nombre a tu ropa”.

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