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Aparentemente no soy una extraña

Ayer cuando llegué al estacionamiento de mi oficina noté un grupito de personas observando una escena. Resulta que una madre estaba en medio de una batalla con su hija para que entraran a la clínica. La niña gritaba y lloraba. La madre intentaba agarrarla pero la niña le daba manotazos. En una de esas la madre agarró a la niña y le dio un jalón, pero la niña se resistió y gritó con más fuerza.

‘¡No quiero que me puyen!’

Me acerqué y tomé a la nena de la mano. ‘Ven conmigo’, le dije. Inmediatamente la niña obedeció y caminó conmigo unos metros hacia mi oficina. La madre nos siguió sin protestar y sin preguntar. Abrí mi puerta de vidrio y entramos. Las personas que habían estado disfrutando del espectáculo perdieron el interés en cuanto vieron a ambas sentarse tranquilamente en mi salita de espera.

‘A ver. ¿Por qué gritas?’

‘Es que mi mamá quiere que me saquen sangre y yo no quiero que me puyen.’ La niña seguía sollozando.

‘Bueno, vamos a colorear un ratito y después vas con calma.’

Mientras pintábamos le expliqué a la niña que a todos nos han tenido que puyar en algún momento. Le dije que duele sólo un ratito y después se nos pasa. Le mostré la cicatriz en mi brazo izquierdo por la vacuna aquella. Le dije que lo que le iban a hacer en la clínica de al lado no le dejaría una cicatriz como esta. La niña escuchaba todo con mucho detenimiento. Finalmente dijo:

‘Está bien. Voy para que me puyen pero después regreso aquí a jugar contigo.’

Le celebré su decisión y le presté mi osito de peluche para que la acompañara.

‘Pero voy a llorar un poquito,’ me dijo mientras la llevé de la mano a la clínica de al lado. Le dije que estaba bien, que a todos nos toca llorar a veces. Ella abrazó fuertemente al peluche y me regresé a mi local.

Entré a mi oficina y me pregunté varias cosas, incluyendo ¿cómo así que una perfecta extraña se acerca a mi hija, la lleva de la mano a una oficina donde nunca antes ha estado y yo no protesto?

¿Cómo así que una perfecta extraña logra tranquilizar y controlar a mi hija de seis años mientras que yo permito que ella grite y me pegue en la calle?

Unos minutos más tarde, la niña regresó a entregarme el peluche y nos sentamos a conversar un ratito en mi oficina ella y yo, mientras la madre permaneció en la sala de espera jugando con su celular. Al retirarse, con cara de derrota total, la madre me agradeció. Era la primera vez que me dirigía la palabra. Y me pregunté ¿qué acaba de suceder?

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4 comentarios en “Aparentemente no soy una extraña

  1. waooo Dinorah me impacta realmente este bloq, y la verdad asi de aislados estamos en nuestras relaciones, que pasa en nuestra sociedad???, en esta sociedad donde tenemos mucha informacion, donde queremos compartir y dar like a traves de redes sociales, sin brindar la necesaria ayuda, ir por la vida como simple espectadores, con el lema de tal SI NO ME AFECTA, NO ES DE MI IMPORTANCIA. La verdad me da mucha tristeza.

    Gracias siempre por tus bloq que son de mucha ayuda.

    Sldos.

    Mc

    1. Sí, Michelle. Es lamentable lo que se ha vuelto común en esta sociedad. La gente está lista para tomar las fotos y filmar lo que está sucediendo, pero no para ayudar.

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