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Así comos aquellos

Hoy recordé una historia que está en la biblia.

Es que abrí mi Facebook y noté que muchos de mis amigos publicaban, casi obsesivamente, noticias sobre tragedias(reales o imaginarias) que han ocurrido en las últimas semanas. Decidí leer algunos de los comentarios y la mayoría eran de terror, pánico, desesperanza y dolor.

El pueblo de Israel llegó a orillas de la tierra prometida. Dios le indicó a Moisés que enviara 12 espías para que entraran y trajeran información acerca de este lugar. Después de 40 días de investigación 10 de ellos (es decir, el 83%) trajeron noticias negativas. Sólo 2 tenían cosas buenas que decir. El pueblo decidió creerle a los 10 que sembraron pánico y desánimo entre ellos. A raíz de esa tonta decisión fundamentada en la ingratitud, perecieron en el desierto.

Hoy recordé este relato porque como dijo el sabio Salomón
¿Qué sucedió antes?
Lo mismo que sucederá después.
¿Qué se hizo antes?
Lo mismo que se hará después.
No hay nada nuevo bajo el sol. (Eclesiastés 1:9)

Esta necesidad de crear pánico y discordia sigue presente. Disfrutas al compartir lo negativo porque crees que es justificación para tu vida sin sentido. No te das cuenta de que al final el más perjudicado eres tú mismo. El miedo es la emoción más destructiva que existe. El cuerpo humano no fue diseñado para vivir en un estado de pánico. El miedo enferma.

Quizás no veas las consecuencias inmediatas del mal hábito de exaltar lo malo. Pero te aseguro que no podrás disfrutar plenamente de tu vida porque no tendrás paz. Te quejarás de que no puedes dormir y vives estresado. Con desesperación buscarás un cambio, pero nunca lo lograrás porque sigues con tu obsesión con lo malo. Creo que eso es igual que morir lentamente en el desierto.

Pink Sherbet Photography / Foter.com / CC BY

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