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Como ovejas

Hace unos días alguien compartió un video por redes sociales en el que un grupo de personas salían corriendo a toda velocidad de lo que parecía ser una iglesia. Se dirigieron al patio en donde procedieron a arrancar puñados de pasto y metérselos a la boca con desesperación como si tuvieran hambre y esa fuera su alimentación. El video duró como tres minutos y decidí verlo hasta el final para saber si se ofrecía alguna explicación sobre lo que estaba sucediendo. No fue así. Al final, alguien dio una señal y los feligreses se levantaron del pasto, sacudieron sus ropas y entraron nuevamente al edificio.

Mi primera reacción fue de miedo por la salud de estas personas. El cuerpo humano no está diseñado para procesar grama y de seguro la mayoría sufriría de alguna afectación. Pero al seguir mirando, noté que había un grupo de personas que no participaron de la actividad, sino más bien vigilaban. Eso me llenó de tristeza porque nuevamente se ve un caso de ‘haz lo que digo mas no lo que hago’.

Habían varios niños entre los come-hierba y aunque simplemente imitaban a los adultos, no pude dejar de pensar en las consecuencias negativas que tendría esta decisión de los adultos. Es que no nos hemos dado cuenta que nuestros hijos aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos.

Noté también que la mayoría de los que comían apasionadamente el pasto eran mujeres. Eso me dolió. Nuevamente la mujer cumpliendo con el rol de obedecer ciegamente a quien no se ha ganado el derecho a dirigir.

Este video de 3 minutos es evidencia clara de lo que sucede en nuestra sociedad. Las personas no sienten que tienen suficiente poder para tomar sus propias decisiones así que esperan ansiosos que otros– los más inteligentes, los que tienen más experiencia, los que hablan más fuerte, los que tienen más dinero, los que tienen menos bienes materiales– piensen por ellos y les indiquen cómo deben proceder.

Alguien decidió que, por alguna razón que desconozco, docenas de seres pensantes deberían ir a acostarse en el pasto y comer grama. Y ciegamente la manada siguió las instrucciones. Quizás esta persona les dijo que de esa manera le demostraban a Dios (su versión de Dios) que tenían fe. Quizás les dijo que el que no come hierba no será bendecido (he escuchado varias versiones de esta amenaza desde varios púlpitos). Quizás necesitaba que le cortaran el llano. Quizás…

Pero lo cierto es que cuando el ser humano pierde el contacto con sí mismo y empieza a creer que le toca a ‘otros’ resolverle los problemas, se hacen muy comunes estas situaciones. Aparecen de varias maneras: un régimen que decide cómo debemos vernos o vestirnos. Un régimen que decide que comer esto o lo otro es mejor así que se prohibe esto o aquello. Un régimen que decide que tienes sobrepeso o que te faltan algunas libras. Un régimen que decide con quién debes casarte y a qué edad. Un régimen que toma decisiones por ti y no es porque se preocupa por tu bienestar– es porque necesita controlarte. Y la manada asiente con la cabeza y obedece ciegamente sin protestar, sin darse cuenta que así es que poco a poco se van perdiendo los derechos.

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3 comentarios en “Como ovejas

  1. Estoy asombrada….en serio hay quienes se dejan manipular de esa manera, siempre lo he dicho me criaron bajo una dualidad de creencias, sin embargo yo estoy completamente clara de mis convicciones y de lo que creo, quien en Dios para mi y donde se manifiesta su amor, pero ir a comer pasto! que locura, es interesante como hay persona que pueden mover masas y lograr que hagan cosas tan ridículas y absurdas como esas.

    1. Es triste que las personas tengan tanta necesidad de creer en algo que estén dispuestas a hacer cualquier disparate con tal de sentir algún tipo de conexión o aprobación. Muchos se aprovechan de esto y en lugar de mostrarles el camino, los convierten en payasos. Qué pena, Karol. Pero la verdad es que quien no ha experimentado el verdadero amor, caerá por este tipo de engaños.

  2. Muy bueno dictora gracias por compartir conmigo sus conosimientos que me hayudan mucho a mi vivir y mi pronlema de pareja mil gracias dios me la vendiga

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