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El carón

Hace unos meses conversaba con una pareja. Resulta que se amaban, pero últimamente no se estaban llevando bien. No había infidelidad por parte de ninguno de los dos. Ambos eran profesionales muy trabajadores y habían alcanzado cierto nivel económico que les permitía tener un estilo de vida bastante cómodo.

Como suele suceder, ellos no estaban seguros de qué era lo que estaba sucediendo así que me tocó hacer el rol de detective. Al escucharles hablar acerca de las rutinas diarias, noté dos cosas importantes. Primero, para esta pareja joven la comodidad tenía un precio alto. Trabajaban tanto que no se veían sino hasta eso de las 10 de la noche, después de haber salido de casa a las 4 de la madrugada. Segundo, esos pocos minutos que pasaban juntos antes de caer rendidos en la cama no eran para nada agradables. Ni mencionar los fines de semana.

Durante su relato, el hombre mencionó que lo que más le molestaba era casi no ver a su mujer y entonces cuando la veía siempre tenía un carón. Le pregunté a ella cuánta verdad había en eso y admitió que era cierto pero que el carón se debía a que estaba estresada, él no cooperaba en la casa, el niño se portaba mal… en fin, ella tenía mil razones para justificar su carón.

Para no alargarles el cuento déjame llegar al grano: tu carón nunca aporta nada positivo a tu relación de pareja. Ningún hombre quiere llegar a casa y encontrar a una mujer enojada por situaciones reales o imaginarias.

¿Estoy diciendo que nunca debes molestarte? Claro que no. Lo que te digo es que tu carón no inspirará a tu marido a cambiar así que arregla esa cara y compórtate con más sabiduría que en este siglo, hay miles de mujeres dispuestas a sonreírle todo el día a tu esposo.

Te regalo esta frase:
-Se que estás cansado, pero me harías feliz si sacas la basura. De hecho, no tienes que hacerlo ahorita si no te sientes con ánimo.

Créeme, en la mayoría de los casos él se arrastrará hasta el tinaco a la media noche para hacerte feliz porque no lo estás mandando como si fuera un chiquillo y tampoco le pusiste el carón.


Melissa Segal / Source / CC BY-NC-ND

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