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El otro Panamá

Hace unos días me fui para el otro Panamá– donde hay evidencia de abundancia, lujos, comodidad y belleza. Es un lugar tan diferente que muchos de los que vieron mis fotos pensaban que me había ido de viaje a otro país. Algunos expresaron admiración porque no sabían que existían lugares como estos en Panamá. Al confirmarles que no me había ido del país algunos dijeron que seguramente en ese lugar solamente habían extranjeros o narcotraficantes. No es así.

Cada uno ve el mundo que le rodea según su propia experiencia. No vemos lo que realmente existe, vemos lo que nosotros somos.

Te explico:

Los que tuvieron dificultades económicas el año pasado creen que eso les sucedió a todos. Si se enteran de alguien que no sufrió por la pandemia lo resienten y le acusan de andar en actos ilícitos como robarle a los pobres. No se les ocurre que algunos se prepararon (sin saber) con suficientes ahorros para este tipo de eventos.

Los que tienen problemas en su relación de pareja lo justifican diciendo que eso es normal y usan con frecuencia la frase “como toda pareja” para hablar de las veces que se han faltado el respeto. No entienden que lo que ellos creen que es normal es distorsión cognitiva.

Los que tienen conflictos con sus hijos alegan que “como todo niño o todo adolescente” no tiene nada de raro que ellos y sus hijos se agredan verbalmente/físicamente. No ven que ese tipo de conducta a veces es evidencia de traumas no resueltos.

Y así, pues.

Cada uno jura que su experiencia individual (generalmente desfavorable) es igual para todas las personas normales. Cualquiera que se salga de ese molde es un traidor, no es de fiar, seguramente anda en drogas y no va para el cielo.

Lamentablemente, cuando desarrollamos y nos aferramos a ese tipo de creencias limitantes nos estamos encasillando. Desde el momento en que formamos la creencia vamos a querer probarla. Es decir, para que la vida siga teniendo sentido necesitamos permanecer detrás de las rejas que diseñamos.

Muchos van por la vida con los ojos vendados. No pueden mirar hacia arriba. Solamente ven el suelo borroso y por ende se dedican a identificar plagas y bultitos de excremento.  Todo apesta, todo es malo, todos sufren siempre y todo es brujería.

Te invito a quitarte las vendas, respirar profundo y empezar a imaginar posibilidades. Te invito a creer que hay otro Panamá y te reto a que lo encuentres.