Se creen con derechos

Una cosa es entender tu merecimiento y otra cosa muy distinta es creer que todo el mundo te debe algo. Tristemente pocas personas tienen clara la diferencia y la línea que separa cada concepto a veces se pone borrosa. Lo mismo sucede con aprender a amarse profundamente versus declarar que se tiene amor propio.

El merecimiento es un conocimiento profundo- un saber- que eres un ser valioso. Este valor no te lo asigna tu etnia, cultura, belleza o nivel socio-económico; está basado en tu existencia. Eres y por lo tanto mereces.

Creerse con derechos es una actitud que consiste en pensar que debes tener acceso a todo sin tener que dar nada a cambio. Es una exigencia casi infantil de que otros te hagan favores o que te den trato preferencial.

El merecimiento conduce a la toma de decisiones atinadas que favorecen el crecimiento personal, el desarrollo de las emociones y el bienestar. Quien entiende su merecimiento sabe que puede alcanzar todas sus metas y no permite que las situaciones de la vida se conviertan en obstáculos.

Quien se cree con derechos piensa que es deber de los demás complacerle todos sus gustos y ayudarle a cumplir sus objetivos de vida, que generalmente son superficiales.

El merecimiento lleva al individuo a aceptarse a sí mismo y produce autoestima sana. La actitud de creerse con derechos está fundamentada en el miedo y es consecuencia de la autoestima baja. La vemos comúnmente en las noticias haciéndose pasar por quejas justificadas o por reclamos que suenan como la lucha por derechos fundamentales.

Hace muchos años cuando trabajé como docente en la provincia de Colón tuve de vecino un colega que no se organizaba. En el edificio había una oficina de la iglesia con una fotocopiadora. Yo tenía acceso a la oficina por mi trabajo en la iglesia.  Una madrugada el colega me pidió el favor de sacarle copias porque se le había «olvidado» entregar su documento en la oficina a tiempo. Le hice el favor. Unas semanas más tarde me salió con el mismo cuento. Le dije que no. Se molestó y me dijo que era mi deber ayudarle y me llamó inconsciente. Le pregunté por qué era mi deber y me dijo que por ser colegas.

Ese es un ejemplo de la sutilidad de esta actitud.

Mereces porque existes, pero eso no significa que otros están obligados a ayudarte o darte cosas a cambio de nada. Significa que todo el éxito que deseas está disponible para ti si estás dispuesto a trabajar.