¿Envidia de la buena?

Técnicamente la envidia y los celos no son lo mismo, pero ambos son sentimientos reales y normales en los seres humanos. Aunque los expertos no los clasifican como emociones, no quiere decir que deben ser juzgados o rechazados.

Uno siente celos cuando experimenta miedo a perder al objeto amado.  Definimos como ‘objeto amado’ a una persona, trabajo/posición o algún bien. Por la definición de la palabra podemos intuir que mientras más inseguridades tenga la persona más celos va a sufrir.

A veces los celos no tienen sentido como cuando padres/madres sienten celos del afecto que sus hijos o hijas desarrollan por sus docentes o cuidadores. Igual cuando la pareja cela a la madre, hermana o hija y vice versa.  Sin embargo, aunque carecen de sentido, son muy comunes situaciones en las que una persona se llena de miedo infundado y desarrolla celos.

Es perfectamente normal y aceptable sentir celos si hay alguna persona nueva intentando pasar tiempo con tu pareja. No obstante la mayoría de las personas no reaccionan de una manera sensata y es costumbre lanzar acusaciones que simplemente agravan la situación y pueden hacer que la pareja realmente tenga ganas de buscar amistad en otra persona que le ofrezca paz.

La solución a los celos casi siempre es desarrollar un nivel sano de autoconfianza. Esto incluye reconocer tu propio valor y lo que traes a la relación. También,  atreverse a conversar con madurez si cierta relación te incomoda. Una persona que te respeta tomará en cuenta tu percepción y responderá adecuadamente ya sea alejándose de la persona o invitándote a participar si alejarse no es una opción viable, por ejemplo si es un tema de trabajo.

Por otro lado la envidia es miedo a no lograr o no conseguir lo que otra persona tiene. Es decir, el objeto no te pertenece y te da tristeza eso.  Igual que los celos es un sentimiento natural en seres humanos. Sin embargo se convierte en problema si decidimos herir a la persona a quien envidiamos. Por ejemplo, digamos que una vecina compra un carro nuevo y siento envidia porque mi carro es un modelo inferior o no tengo carro. Estas serían reacciones inadecuadas al sentimiento de envidia:

  • decirles a los demás vecinos que esa vecina anda en drogas o vendió su alma al diablo
  • rallarle el carro, dañarle las llantas o robarle el carro
  • dejar de hablarle a la vecina
  • decirle que me iba a comprar una igual pero me di cuenta que es una basura

La reacción adecuada sería utilizar ese sentimiento de envidia como inspiración para mejorar mi situación económica para poder comprarme el carro de  mis sueños algún día.

Cuando sientas celos o envidia no te juzgues ni te avergüences. Reconoce lo que estás sintiendo y acéptalo. Siente en qué parte del cuerpo la sensación es mayor y estudia los motivos.  Si los celos tienen justificación decide conversar pacíficamente con tu pareja. Si es envidia lo que sientes acéptalo e inspírate.

El punto es este: toma posesión de tus sentimientos y entiende que tú decides cómo vas a actuar;  eso de tratar de responsabilizar a otros por lo que uno siente no tiene sentido.