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La caja de cereales

Esto de ser psicoterapeuta es interesante. Muchas personas no tienen ni la menor idea de qué es lo que uno hace, ni el valor del trabajo que se hace, ni cuán complicado es. Creen que esto debería ser gratis como un servicio comunitario porque comparan lo que ofrece el psicoterapeuta con la ‘ayuda’ que les brindan las amigas en el salón de belleza o los ‘buenos consejos’ que ofrecen los compadres luego de meterse unos tragos.

Cuando de precios se trata, las reacciones son interesantes. Algunos me preguntan si cada sesión costará lo mismo. Mi respuesta últimamente es: ‘pues cada sesión es conmigo y eso es lo que vale una hora de mi tiempo.’ A otros les pregunto si en la gasolinera les cuesta menos cada vez que llenan el tanque.

No aprecian los años de estudio, los años de especialización ni los años de experiencia. ¡Qué pena!

‘¿Y qué es lo que hace usted? ¿Escucharme y ya?’ Me preguntó alguien recientemente. Tuve que disimular la risa porque lo primero que me vino a la mente no era apropiado. Tuve que explicarle que le persona llega con una cubeta llena de basura y se la tira al psicoterapeuta y a éste le toca limpiar todo eso, lavar la cubeta y guiar a la persona para que no la vuelva a llenar con basura.

He estado promoviendo una actividad para mujeres. El tema principal es el amor propio como la clave para lograr cambios en todos los aspectos de la vida. He escuchado toda clase de protestas acerca del costo. Alguien comentó que mejor invertía ese dinero para ir a un concierto de X artista. Le di mi sonrisita porque en verdad no tenía ganas de hablar. Pero mi gran pregunta es ¿qué cambios positivos verá en su vida después de ese concierto?

La reina de todas fue la que me dijo ayer que trabajar conmigo le saldría muy caro. Que mejor usaba ese dinero para comprarse zapatos, ropas o paquetes en un salón de belleza. A esa le contesté. No lo pude evitar. Es que la gente tiene que dejarse de esa zoquetada. Le dije que todo dependía de cómo quería ser recordada: como la mujer amargada mejor vestida o como una mujer balanceada y feliz que supo disfrutar de su vida.

Como comentó una mujer en mi página de Facebook: Las personas creen que el diploma salió de una caja de cereales.

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3 comentarios en “La caja de cereales

  1. Estoy contigo totalmente, me encanta tu forma de expresarlo, a mi me pasa, soy médico de familia y la gente cuando viene a por un certificado de enfermedad pregunta por qué tiene que pagar por eso, y yo pienso, es mi responsabilidad firmar un certificado de que su salud esta en buen estado, si va a la verduleria, el verdulero se lo puede hacer?? jajaja

    Es verdad que no se reconoce el tiempo que uno ha invertido en la carrera. Animo!!
    Que Dios te bendiga mucho mas en tu vida Dinorah, he leido tus libros y han sido de mucha bendición en mi vida.

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