Lo que callaron las viejas

Tengo una vecina que cada vez que ve que alguien está haciendo algo en su patio ella saca a su perrita a caminar. Puede ser de mañana, medio día bajo el sol candente o tarde en la noche. Si desde su ventana ella ve algo, ella sale con su perrita. La he visto salir más de 4 veces el mismo día. No es vigilancia; vivimos en un área segura con profesionales a cargo de velar por nuestro bienestar. Ella simplemente necesita estar informada.

Me hace pensar en todas las anécdotas sobre mujeres mayores chismosas. Las que se saben los detalles de la vida de todo el mundo. Se encargan de juzgar, criticar y condenar a la que lleva la falda muy corta, el pelo del color equivocado, demasiado maquillaje, la quita-marido, la madre soltera, la del marido mujeriego… comparten chismes como si fuera una vocación.

Para entender por qué son así, hay que regresar en la historia.

Imagina crecer escuchando desde el púlpito que tu cuerpo no te pertenece porque es de tu esposo y es tu deber entretenerlo cuando él quiera aunque estés indispuesta.

Imagina que te digan desde niña que tu trabajo es lavar, limpiar, planchar, cocinar y parir.

Imagina que te digan que fuiste creada para que seas sumisa y obediente en todo– sin pensar, sin opinar, sin protestar porque no tienes ni voz ni voto.

Imagina que cuando le cuentas a tu madre que un tío, abuelo, primo abusó de ti sexualmente, te pegue y te diga que fue tu culpa.

Imagina que no te manden a la escuela porque creen que es un desperdicio educar a una niña.

Ahora imagina todas las palabras de protesta que tienes que tragarte porque no quieres que te castiguen. Hablas de la vida de los demás porque no te atreves a hablar de tu dolor, tu ira, tu decepción, tu tristeza. Juzgas y criticas porque crees que así nadie notará cuánto te duele tu propio silencio. Condenas porque es lo que tuviste que hacer contigo misma para poder sobrevivir.

No sé cuál es la historia de mi vecina, pero te puedo decir algo: muchas personas que están desesperadamente metiéndose en la vida ajena lo hacen porque hay cosas en sus propias vidas que necesitan esconder.