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No escondas tu grandeza

Conozco a muchas personas que son extremadamente talentosas en diferentes áreas. Estas personas crean y producen de una manera impresionante. No tienen que esforzarse, las ideas simplemente fluyen hacia ellas.

Conozco a muchas personas que tienen poco talento para lo que se dedican. Creen que engañan con su palabrería pero en verdad todos sabemos que hay muy poco detrás de la máscara.

Conozco a muchas personas que a pesar de que les cuesta esto o lo otro, le meten empeño y logran presentar un buen producto o servicio– no de excelencia, pero todos valoramos el esfuerzo y perdonamos las fallas.

Los del primer grupo muchas veces no logran el respeto que merecen pues erradamente han llegado a creer que deben mantener su luz tenue para no incomodar a otros. Por lo tanto son rápidos para indicar en qué se equivocaron para tratar de disminuir los halagos. Alguien les ha dicho que eso de hablar bien de uno mismo es malo y los que lo hacen no van al cielo.

Los del segundo grupo saben en el fondo de sus corazones que no son talentosos. Por lo tanto critican sin misericordia a los del primer grupo y se burlan de los del tercer grupo. La intención es tratar de enredar tanto a la gente que nadie pueda notar que en realidad son mediocres. Estos no aceptan que nadie les trate de ayudar ni aconsejar porque creen que lo saben todo.

Los del tercer grupo aman lo que hacen y aunque a veces no les sale bien, aceptan correcciones e implementan mejoras. Constantemente buscan información que los ayuda a ser mejores porque saben que les hace falta.

Opacar tu luz no tiene sentido y no te sirve ni a ti ni a las demás personas. Aduéñate de tu grandeza pues sólo así podrás inspirar a otros a crecer.

Creer que eres más de lo que realmente eres tampoco tiene sentido y no te sirve ni a ti ni a los que te rodean. Mejor acepta con honestidad tus fallas y busca la manera de ser mejor.

Sucede que los que mayores éxitos tienen son los que insisten a pesar de la falta de destrezas y el cansancio. Los que aceptan tanto las correcciones como los elogios. Los que investigan para mejorar y los que aplican lo aprendido. ¡Qué ironía! ¿A cuál grupo perteneces tú?


Photo credit: Brad.K via Foter.com / CC BY

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