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De la otra

Hoy vi una publicación interesante en Facebook. Es una foto de una pareja con un bebé y la pregunta ‘¿Le ayudarías a tu esposo a cuidar del hijo que tuvo con su ex?’ Como era de esperarse, la pregunta despertó opiniones interesantes y varias mujeres plantearon sus puntos de vista. He aprendido que en temas como estos, no hay una opinión que valga más que otra pues cada persona interpretará la situación según sus propias experiencias e historias.

He notado que el problema casi siempre está del lado de la mujer quien no está dispuesta a aceptar al hijo que parió otra mujer. Todos conocemos o hemos escuchado de por lo menos un hombre a quien le ha tocado criar hijos que su mujer actual tuvo con alguna pareja anterior. En varios casos hasta más de un hijo.

En el caso de las mujeres el asunto se complica un poco pues la sociedad se ha asegurado de inculcarnos desde pequeñas que todas las demás mujeres son nuestras rivales. Esto lo vemos con claridad en la actitud posesiva que toman algunas mujeres si cometes el error de mirar en la misma dirección en que está su hombre, ya sea que lo hayas visto a él o no. Y lo entiendo hasta cierto punto, pues algunas mujeres fortalecen su autoestima compitiendo con otras por la atención de un hombre.

Súmale a esto la agresividad con la que muchas persiguen a los hombres, sin importarles si están en una relación o no. En mi experiencia he notado que aun esto es más para tratar de mejorar la autoestima propia y en muchos casos tiene muy poco que ver con el hombre. Suena frío pero es simplemente otra manera de mostrar superioridad porque ‘te quité a tu hombre’.

La traición por infidelidad es dolorosa y difícil de superar y por lo tanto la respuesta inmediata de muchas mujeres es ‘¡NO! No cuidaría del hijo de otra mujer’. Pero hay que evaluar varios factores, de los cuales el más importante es el hecho de que el niño o la niña nunca es culpable de las decisiones que tomaron los adultos. Eso debe quedar claro. Por lo tanto solamente una mujer sin sentido común rechazaría a un niño porque ha rechazado a la madre.

El segundo factor importante es la manipulación, que es una estrategia muy común. He conversado con cientos de mujeres que han tratado de ‘amarrar’ a un hombre embarazándose. Uno pensaría que ya en este siglo, con todos los avances científicos y tecnológicos que han habido, las mujeres se dejarían de esa zoquetada, pero lamentablemente siguen. Cuando el hombre finalmente las deja con todo y chiquillo, muchas van más allá y le exigen que siga en la relación o si no, no podrá ver al niño. Esto rara vez termina bien porque como siempre he dicho, el que pone la plata es quien manda y muchas veces lo que realmente buscan las mujeres que usan a sus hijos para amarrar a hombres es el dinero y el prestigio falso de ser mantenidas.

Pero la estrategia aun más peligrosa es la de las ’emergencias’. De repente el chico se enferma a cada rato, tiene accidentes inexplicables, necesita esto o lo otro… en fin, la lista de emergencias puede ser larga. Eso implica que tu esposo tendrá que ir a lidiar con ella, y ella, porque está compitiendo contigo, usará todas sus armas para demostrarte su superioridad.

Mejor encárgate tú del hijo. Acéptalo y aprende a quererlo–no como el hijo de la otra– si no como un ser humano valioso. De esta manera la desarmas y sacas a un niño inocente de círculos, triángulos y cuadrados tóxicos.

¿Estoy diciendo que es fácil? Por supuesto que no, pero tal como comentó una mujer: si amas al hombre, amarás a sus hijos y no importa quién los haya parido.


Photo credit: RUSSIANTEXAN © via Foter.com / CC BY-NC-SA

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