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Oportunidades

Recientemente comprobé algo que venía sospechando desde hace varios años: en general, las personas no saben cómo reaccionar cuando se les da una oportunidad, sea la primera, segunda, tercera…

 

La gran pregunta es ¿por qué? ¿A qué se debe que la gente pide y ruega y exige oportunidades y luego las obtienen y las echan a perder?

 

Por ejemplo:

El joven deportista de escasos recursos que recibe una beca para estudiar en un colegio de prestigio que luego es expulsado por llevar sustancias ilícitas al plantel.

 

La madre de un adolescente perturbado, quien no puede pagar su tratamiento ruega que se le atienda de gratis, y luego no llega a las citas por que “se paró tarde”.

 

La joven empresaria que está confrontando dificultades económicas que pide orientación y luego no se aparece para recibirlas porque “se me olvidó”.

 

El estudiante graduando que ruega que se le ponga otro examen para salvar la nota pero se va de parranda con los amigos y por ende, fracasa.

 

La madre desempleada que ruega que se le de un empleo y luego llega tarde todos los días que no falta.

 

La lista de historias reales es larga.

Llegué a una conclusión severa: en la mayoría de los casos, las personas están como están porque son como son. Tú puedes ser tu mejor amigo o tu peor enemigo.

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