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Ahora o más tarde

Una de las cosas más interesantes que he aprendido durantes estos últimos dos años es que la persona promedio es capaz de poner en riesgo su bienestar futuro con tal de satisfacer inmediatamente un antojo.

 

A veces el problema no está tanto en lo que escogieron sino en el momento. No nos gusta esperar y esa actitud es destructiva. Lo veo cada día con el aumento de las deudas por tarjetas de crédito y por préstamos personales, lo veo cada vez que voy al centro comercial y me encuentro con personas cargadas de bolsas que no han pagado la mensualidad de la escuela, lo veo cuando le cortan la electricidad a una familia que el día anterior le celebró el quinceaños a la hija con todos los lujos disponibles.

 

Podría seguir, pero el punto es este: si quieres ver mejoras en tu vida tienes que tomar decisiones más sabias. Y una de las más grandes decisiones que tendrás que tomar casi a diario es si vas a complacer inmediatamente tu capricho o si vas a esperar.

 

¿Qué es más importante para ti: vestir con lo último de la moda aunque no puedas pagar tus cuentas o estar en paz y salvo con las compañías de servicio aunque ya los maniquíes en la vidriera no estén vestidas como tú? ¿Tener tremendo fiestón con los amigos el fin de semana o comprar una buena llanta de repuesto para que no pases la pena de tener que pedir un aventón porque se te flateó la llanta? ¿Almorzar arroz con frijoles hecho en casa y tener pasaje para todos los días o almorzar en el restaurante ridículamente caro y luego pedir prestado para poder ir al trabajo?

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