Blog

Desde el principio

Me encantaría poder decir que los problemas que vemos en la sociedad son completamente culpa de lo que está sucediendo en los hogares, pero estaría mintiendo porque sé muy bien que la escuela juega un papel muy importante en la vida. He sido educadora durante 24 años y si te soy sincera, he tenido igual o mayor influencia sobre mis estudiantes como si fuera de la familia. Durante el período escolar, muchos estudiantes interactúan más tiempo con la maestra que con la mamá. No estoy exagerando. Lamentablemente la sociedad actual es así.

Esta actitud de algunos colegas de lavarse las manos indiferentemente me molesta bastante. Es cierto que cada caso es distinto y que hay madres y padres que no quieren que el educador corrija, pero he visto demasiados maestros y profesores simplemente hacerse de la vista gorda porque no les interesa. Se dedican a dictar lo que creen que el estudiante necesita aprender acerca de la asignatura y no toman el tiempo para conversar, corregir, guiar, orientar. ¿De qué le sirve a un niño aprenderse los nombres de todos los ríos del corregimiento si no ha aprendido a aceptar y amar al prójimo? ¿Qué sentido tiene memorizarse las capitales del mundo si no se le enseña primero a ser ordenado y responsable? ¿Para qué tratar de hablarle del pretérito pluscuamperfecto si no he tomado el tiempo para enseñarle a ser honesto y productivo?

No importa si se atrasa el material. Hay cosas mucho más importantes que conocer la historia de Los mayas. Es en la escuela en donde cada individuo necesita aprender a ser tolerante con aquellos que son diferentes, aprender que burlarse de los demás es inaceptable porque hiere, conocer cómo funciona el dinero y cómo elaborar un presupuesto para evitar endeudarse; saber qué significa ser un empleado ejemplar, saber cómo abrir una empresa, saber cómo ahorrar y no gastárselo todo en navidad, saber cómo funcionan las relaciones y la diferencia entre “me gustas” y “te amo”. Todo esto se debe aprender en la escuela. No importa si te toca hacer el papel de conferencista, tus alumnos lo necesitan y lo aprecian.

Pero lo más importante que debe aprender un estudiante es que su felicidad no depende de nadie. Que cada día tenemos la decisión de ser felices a pesar de todo. Que ni el gobierno, ni la pareja, ni los vecinos, ni el calentamiento global tienen la culpa de nuestra amargura porque cada uno decide cómo quiere vivir.

Empieza a enseñar eso y verás que no todo se ha perdido.


Michael 1952 / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *