El arte de soltar

*En este escrito utilizo los términos hijos, niños, adultos para referirme a femenino y masculino. 

Criar hijos es una cosa y otra totalmente diferente es saber cómo actuar cuando llegan a la etapa adulta. En la mayoría de los casos a los padres y las madres les cuesta entender que muchas cosas que venían haciendo por años necesitan cambiar. Pocos están listos para ver a sus hijos como adultos y no saben cómo soltar; quieren continuar controlando todo.

Cuando son niños es aceptable que los adultos controlen y decidan todo, pero a medida que van creciendo nos toca prepararlos para la etapa más larga de sus vidas. ¡Qué pena que tantas personas preparen a sus hijos para actuar como menores por siempre!

¿Qué debiste enseñarle antes de los 18?

  • Responsabilidad. En una familia sana todos tienen que cooperar. Esa idea risible que la madre es la encargada de hacer todo para todos lleva al resentimiento y la manipulación.
  • A cocinar. Desde los 10-12 años cada uno debe saber prepararse su propio desayuno y cocinar por lo menos una comida completa.
  • A lavar su ropa. Desde los 10-12 años cada uno debe saber cómo funciona la lavadora y hacerse cargo de su ropa (por lo menos la de color).
  • A limpiar. Es sorprendente la cantidad de gente que no sabe agarrar una escoba y no saben cómo funciona un trapeador. No importa si piensas tener 5 empleadas en casa, todo adulto debe saber limpiar porque es parte de cuidar de uno mismo.
  • Cómo presupuestar. Desde los 8-10 años de edad los hijos deben recibir una mesada porque están cooperando en el hogar (aunque sea una cantidad simbólica).
  • A ahorrar. Y no para gastarlo todo en navidad, si no para comprarse sus cosas.
  • Cómo funcionan las cuentas. Desde los 8-10 años tus hijos deben poder ver cuánto se gasta en electricidad, internet, cable, agua, mantenimiento, alquiler/hipoteca, etc. Deben saber qué sucede si uno no paga esos servicios.
  • Productividad. Pasar horas y horas en videojuegos o en redes sociales no es sano. Hay que presupuestar el tiempo y dejar espacio para tener ideas, crear, poner metas, ejecutar planes.
  • Manejo de las emociones. A veces creemos que tenemos que rescatar a nuestros hijos de todo lo que se siente feo. Al hacer eso les robamos la oportunidad para desarrollar las herramientas necesarias para lidiar con situaciones difíciles. Enséñales a sentir y luego solucionar.
  • A tomar decisiones. Si tú decides todo siempre tu hij@ no sabrá tomar decisiones. Así de sencillo.
  • Atenerse a las consecuencias de sus decisiones. Cada decisión tiene una consecuencia. Cuando tomas la decisión automáticamente escoges la consecuencia.

Podría seguir. El punto es este: dejemos de preparar a nuestros hijos para vivir en un mundo que no existe. Soltemos esa necesidad de entretenerlos, decidir por ellos y resolverles la vida. No seas esa mamá que le limpia la recámara a tu hijo adulto o ese papá que les sirve la comida a los hijos adultos y decide qué deben comer y cuánto. No seas esa madre que quiere meterse en el matrimonio de sus hijos ni ese padre que aun les da mesada a sus hijos adultos que tienen empleo.

Hace unas semanas una señora vio en la cuenta de Instagram de un colegio la foto en donde se presentaba la portada de un libro que los estudiantes estaban escribiendo. A esta señora le pareció aburrido que chicos de 12 -15 años escribieran un libro, así que envió una foto sugiriendo una actividad que hicieron en otra escuela. Era un reinado; rey y reina de sexto grado.  Al buen entendedor…

El propósito de la familia y de la escuela es preparar ciudadanos para adaptarse y tener éxito en el mundo actual. Dejemos de agrandar la brecha que existe entre el mercado de empleos u oportunidades de negocio y la educación.

 

 

El arte de soltar