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Esas creencias ridículas

He notado una tendencia creciente. Muchas personas creen que cuando los niños tienen menos de 4 años, se les debe dejar a que corran y hagan lo que sea porque no es bueno regañarlos mucho. No sé de dónde viene esto, pero lo he escuchado y lo he visto. Un niño corre por el supermercado gritando y tumbando cosas y la madre dice con voz de agotamiento ‘pórtate bien. ya. Haz caso.’ Pero a la vez no mueve ni un dedo para agarrar a su hijo.

Lo veo con frecuencia en mi consultorio. A veces los padres vienen a atender a un hijo, pero tienen que entrar con el bebé porque no hay nadie que lo vigile afuera. Entran a mi oficina e inmediatamente el niño o la niña empieza a correr, tocar, patear, mientras que los padres lo ignoran. Me toca a mí agarrarles el bracito y explicarles con mucha dulzura que esta es mi oficina y que aquí se hace lo que yo digo. A veces los padres, en un intento blando de solidaridad, dicen ‘viste? te dije que te portaras bien.’ Pero permanecen con cara de derrota.

¿Qué está sucediendo? ¿A qué se debe que la gente haya decidido simplemente dejar a los niños hacer lo que les dé la gana?

Hace unos minutos conversaba con una señora que me comentaba que su vecinito de 3 años entra a su casa a destruir y la mamá del niño no hace nada. ‘¿Y para qué estamos los papás si vamos a permitir que los niños se porten como mascotas?’ Preguntaba ella. Tiene tanta razón.

Luego el niño entra a la escuela y es de los que muerde, pega, escupe y es en ese momento en que todos se sorprenden y tratan de buscarle ayuda.

Lo he dicho muchas veces y lo seguiré diciendo: un niño no se cría solo. Él o ella necesita que los adultos le orienten y le digan cuál conducta es aceptable y cuál no. Eso les ayuda a sentirse a salvo y protegidos. Los adultos estamos aquí para enseñarles a vivir, no para entretenerlos ni para mantenerlos felices.

Luego está el grupito que se va al otro extremo y quieren tratar a los niños pequeños como si fueran criminales endurecidos. Estos son de los que les gritan cualquier zoquetada, incluyendo obscenidades y les avientan zapatos. Deliberadamente crean un ambiente hostil en el hogar luego no entienden por qué el niño va a la escuela y … lo adivinaste: muerde, pega, patea y escupe a los compañeritos.

Necesitamos aprender a mantener un balance. Ambos extremos son considerados abuso infantil, pues tanto el permisible como el tirano ha fallado en darle al niño lo que necesita: estructura, seguridad, orientación y las herramientas para vivir.


Photo credit: mdanys via Foter.com / CC BY

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