Imitaciones

Aprendemos por imitación. Esto es bueno y a la vez es terrible.  Lo bueno es que la imitación nos facilita aprender cosas como idiomas, lo malo es que nos limita. Los estereotipos y los hashtags se alimentan de la necesidad humana de imitar. Las campañas de marketing existen porque los seres humanos imitamos, somos predecibles y somos fáciles de manipular.

Cuando una persona osa en salirse del molde preestablecido, que por acuerdo no-verbal todos han decidido imitar, es fuertemente criticada, rechazada y juzgada. Rápidamente se convierte en tema de discusión y salen los sabelotodo del barrio con diagnósticos rebuscados que alegan haber visto en un reel de Instagram.

Para no tener que lidiar con todo eso la gente prefiere imitar. Cuando eres simplemente otra cara haciendo lo mismo que los demás te evitas mucho drama.

Sin embargo, pocas personas prestan atención a quiénes están imitando. Van por la vida  haciendo lo que otros hacen sin detenerse a evaluar si quieren tener los mismos resultados que esas otras personas están obteniendo.

Te pongo ejemplos sencillos:

  • Digamos que todas mis amigas cercanas están endeudadas pero gastan cientos de dólares al mes en casino. Yo las imito porque me parece divertido, sano y necesario, pero ¿será que también estaré endeudada dentro de poco?
  • Digamos que soy influencer y veo que es moda comer cantidades exageradas de comida en vivo (mukbang). Dicen por ahí que muchos de los que hacen mukbang consiguen miles de seguidores, pero se engordan y hasta enferman. Si yo empiezo a hacer mukbang, ¿será que también me voy a enfermar?

Suena lógico cuando lo vemos de esta manera, sin embargo la mayoría no lo ve. No entienden que al  imitar lo que hacen los demás van a obtener los mismos resultados que ellos están obteniendo. Esto aplica para lo bueno y para lo malo.

Este es mi consejo para ti: evita hablar, actuar, comer, gastar y decidir como aquellas personas cuyas vidas no te interesa tener. En otras palabras escoge bien a quién vas a imitar.

 

 

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